concepto es clave al sostener una discusión o conversación sobre cualquier tema: nos permite identificar si estamos caminando sobre la misma línea o si avanzamos por líneas paralelas.
Propongo
que existen tres niveles desde los cuales nos podemos posicionar para hablar:
1. El nivel
de las Ideas: Es el espacio donde expresamos lo que pensamos e imaginamos. Está
profundamente asociado con la filosofía. Aquí buscamos respuestas teóricas
sobre cómo debería ordenarse el mundo en función de nuestras creencias, una
noción que varía según el soporte conceptual que construimos para razonar. En
este nivel, lo crucial es cómo articulamos la lógica de nuestra conversación.
2. El nivel
de los Hechos: Aquí existe un trabajo de clasificación, sistematización y
comparación, guiado principalmente por la metodología científica. Los hechos
siempre se refieren a poblaciones determinadas y a realidades estudiadas.
Aunque nacen de las ideas, lo que los transforma es el proceso de lectura, organización,
análisis y exposición de los datos. En este nivel, lo fundamental es la
metodología que utilizamos para exponer la evidencia, con un esfuerzo de controlar
los sesgos o dejar en claro cuales son. La fortaleza de este nivel está dado
por la intencionalidad de ser objetivo.
3. El nivel del Suceso: Es lo que me pasa a
mí; mi experiencia completamente subjetiva. En este nivel no busco validar
hipótesis ni contrastar datos, sino encontrar empatía. Si en las ideas importa
la lógica y en los hechos la metodología, en el suceso lo relevante es la
búsqueda de la empatía como forma de encuentro con el otro.
Cuadro
Comparativo de los Tres Niveles
|
Nivel |
Dimensión principal |
Herramienta clave |
Búsqueda/ Meta |
|
Las Ideas |
Teórica / Filosófica |
Lógica y Marcos Conceptuales |
Comprender el deber ser o el modelo del mundo |
|
Los Hechos |
Objetiva / Empírica |
Metodología Científica y Datos |
Validar la realidad medible y sistematizada |
|
El Suceso |
Subjetiva / Vivencial |
Empatía y Narrativa Personal |
Conectar desde la experiencia humana y la
emoción |
El nivel
desde el cual nos posicionamos establece la línea sobre la cual vamos a
conversar. Obviamente, si las personas se ubican en niveles diferentes, se da
la metáfora geométrica: las líneas jamás se van a cruzar, que en comunicación
implicaría no podría haber punto posible de consenso y de creación conjunta.
A veces,
esto ocurre de manera intencional para evitar el debate real. Hay quienes
saltan estratégicamente de una línea a otra cuando el interlocutor les esgrime
argumentos en su mismo nivel, buscando de manera explícita que el encuentro
comunicativo no se concrete. Otras veces, simplemente nos confundimos de canal.
En última
instancia, todo depende de nuestra intencionalidad real y coherente: la
voluntad de establecer líneas de conversación donde la intersección de nuestros
niveles pueda generar algo nuevo, creativo, y transformar el encuentro en un
espacio verdaderamente constructivo y tratemos de controlar la intención humana
de uso del poder para obtener lo que queremos: controlar algo.
Por eso es
clave, aprender a hacer metacomunicación
—es decir, frenar la charla y preguntar: «¿Estamos hablando de lo que sentimos (Suceso), de lo que
miden los datos (Hechos) o de lo que creemos que debería ser (Ideas)?»— es
probablemente la habilidad técnica más valiosa para lograr esa tan ansiada
intersección.
Comunicar
es un arte, obvio. Pero todo arte tiene, también, especificidades técnicas que
dependen de como adquirimos, aprendemos, aprehendemos a usar las diferentes
habilidades. Por eso comunicar siempre se puede mejorar.
1/8/2026

