Si ves a
los límites como un impedimento o como inexistentes, tal vez sea hora de
empezar a pensar más humano.
Francisco Viola
“O valor das coisas, não está no tempo em que elas duram. Mas na intensidade com que acontecem. Por isso existem momentos inesquecíveis, coisas inexplicáveis e pessoas incomparáveis....” Atribuido a Fernando Pessoa
viernes, mayo 22, 2026
Límites
domingo, mayo 17, 2026
Every body
Voy a tomar el lema del día
de la salud sexual en 2026, como algo similar, o sea una revolución
copernicana. Porque debe alterar lo conocido y se debe responder a ese
"sol como centro". El lema de este año, recordemos es: "Cada
cuerpo".
La obvio es contundente:
todas las personas tienen el cuerpo que tienen y con ello van por la vida
haciendo los caminos que ven como posibles, relacionándose como aprenden y
permitiéndose el placer que se autorizan. Es bastante simple y completamente
directo.
Pero, por otro lado, lo
sabemos son a los cuerpos a los que critican, se los mutilan, se los
condicionan y, sobre todo, se los niegan. No solo por las formas que tienen
sino, muchas cosas, pero, sobre todo, lo que representan. Es decir, siempre se
afecta a su dignidad.
Al poner este lema la WAS,
lleva la idea de justicia sexual a otro nivel de importancia: porque sobre los
cuerpos es donde lo sexual aparece como posibilidad real, necesaria,
imprescindible, plena de derechos. Por esto, vuelvo a lo obvio: cada cuerpo
merece el respeto y la dignidad que se manifiesta en la certeza de su
consentimiento siempre. Todo esfuerzo por los Derechos Humanos siempre debe
pasar por este indicador clave: ¿Qué estamos haciendo para que cada persona
(con su cuerpo vivido) sea capaz de crear un consentimiento que lo digfnique
siempre y que se respete plenamente?
Al responder esto, estoy
seguro, comprendemos la pertinencia y la urgencia de trabajar con la justicia
sexual.
15/5/2026
Francisco Viola
Nota sexuales (Inédito).
miércoles, mayo 13, 2026
Sobre obviedades
Pero quien
ocupa un lugar claramente político debería entender que la política es
básicamente un “conjunto de actividades, instituciones y procesos mediante los
cuales una sociedad toma decisiones colectivas vinculantes”. En este sentido,
una marcha es una forma para defender una idea, sugerir un cambio, proponer algo, denunciar
lo que se evalúa como injusto, ilegal o, también, para exigir lo que se considera, necesario, equitativo, justo. Ese movimiento es, claramente, el corazón mismo de una política deseable.
Crear la posibilidad de construir colaborativamente una solución necesita mucho más que tener ideas, sino también la intencionalidad clara de pensar nortes comunes, compartidos. Eso no siempre es posible, lo sé. Entonces, ¿qué norte elegimos? Pues para mí la respuesta siempre debe ser el que sea más inclusivo, más equitativo y con más compromiso y justicia social. No creo que los gobiernos que nos tocaron en suerte tengan ese mismo norte (ni este, ni los anteriores). Entonces, como tantas veces, el feminismo dio en la tecla: lo social es político. Lo que realmente es una esperanza.
13/5/2026
Francisco
Viola.
Elucubraciones
nómadas II (Inédito)
viernes, mayo 01, 2026
Trabajar, día del trabajador
Parece lo mismo,
pero hay una diferencia que atraviesa todo. Lo primero tiene que ver con un comportamiento humano casi “natural”. Desde que nacemos vamos percibiendo que
para conseguir algunas cosas debemos actuar. Míticamente (o exageradamente)
podemos decir que el chupete se lo consigue por llorar. Poco a poco interiorizamos
no solo que el hacer es algo que nos sale, sino que podemos encontrar placer
genuino y satisfacción plena no solo en conseguirlo sino en el proceso de
hacerlo. Podemos decir que trabajar es inherente no solo al ser humano, sino
que es deseable en la medida que lo bueno, lo pleno, lo necesario, lo urgente,
lo deseable implica que hagamos algo es un estimulante poderoso y, depende de
uno, puede ser hasta maravillosamente satisfactorio. No nos olvidemos que leer
un libro, bailar bien un tango, escribir algo que contagie, por citar ejemplos
de puro placer, también conlleva resolver obstáculos de lo que no entiendo,
aprender la técnica de disociar el cuerpo, o descubrir con alguna dificultad
donde poner correctamente una coma. O sea, trabajar.
En este día
del trabajo revindiquemos la dignidad de quien hace una labor, sea cual sea.
Porque me toca de cerca, la dignidad del docente pisoteada por políticas que
afectan a las personas a sus entornos laborales, condenada por decisiones
políticas interesadas que no toman en cuenta su palabra y, aunque duela, no
siempre defendida por quienes tienen la tarea de hacerlo.
Día del
trabajador es aún una necesidad imperiosa de comprender que hay mucho trabajo
para hacer aun para que el trabajo sea lo que dije al principio: parte del placer
y la calidad de vida.
miércoles, abril 15, 2026
Milonga
observador no necesariamente aprende, pero en ocasiones yo lo hago. Al observar, uno puede reconocer patrones, comportamientos e identificar personajes. Lo hago sabiendo que, para otro observador, yo también soy un personaje. No es un término peyorativo, sino simplemente la forma que tenemos los humanos de habitar un lugar.
Pensando en eso, vi en la milonga una hermosa metáfora
de la humanidad. Ya la he compartido en otras ocasiones, pero no importa; se
repite porque creo que lo vale: la milonga es un encuentro de personas que
procuran, mediante rituales aprendidos, encontrarse con otro para intentar —al
menos durante una tanda— comunicarse sin imponerse. El fin es, sencillamente,
el placer de que el encuentro funcione de manera agradable, positiva y lúdica.
Para lograrlo, se parte de una propuesta (una invitación, un conjuro, el cabeceo) que la otra persona puede aceptar; el consentimiento siempre es sagrado. Si todo sale bien, lo siguiente será un abrazo construido con lo que tenemos y lo que aprendemos. Porque a abrazar, como en la vida, se debe aprender. De allí que las sutilezas o las torpezas surjan de ese diálogo de cuerpos que proponen y aceptan de modo circular. Se trata de dar indicaciones con la intención de ser claros. Mi impericia no invalida lo concreto: la intención asertiva de decir lo que queremos con la mayor claridad posible para que la otra persona no solo entienda, sino que responda con la misma intención: ser directos, específicos y presentes.
Como ya dije, no soy un buen bailarín y apelo a mis
limitaciones para justificarme. Soy muy consciente de ello. Por eso, a veces
disfruto mucho una tanda porque encuentro a alguien —generalmente quien baila
muy bien— que permite que esa secuencia de canciones funcione como una suerte
de magia y la fluidez sea posible. Sé que es la otra persona quien lo permite y
lo percibo con total evidencia.
Por eso no siempre bailo; lo asumo. Muchas personas
van a disfrutar y desean bailar con alguien que no tenga los límites que yo
ofrezco. He invitado a bailar en varias ocasiones; me han aceptado y nos hemos
permitido instantes muy agradables. En otras, lógicamente, me han dicho que no.
Es parte del juego. Tal vez le pediría al universo que el "no" sea
solo un no, sin explicaciones. Es
mucho más digno, lo aseguro.
Pero volvamos a la metáfora. En la milonga, el otro es importante porque está disponible para el encuentro. Ese pequeño instante —una tanda— nos convence de que la comunicación es posible, que la felicidad habita en los detalles y que la humanidad tiene recursos para hacer las cosas un poco mejor. Bailar tango no es la salvación de nadie, pero estoy convencido de que, al hacerlo o disfrutarlo, podemos darnos cuenta de que otro mundo mejor es posible.
15/4/26
Francisco Viola.
Elucubraciones nómadas – II (Inédito)
martes, marzo 03, 2026
Percepciones
Hace años leí
un libro de Albino Luciani: Ilustrisimos señores. En el el, el dice que un bar
es un buen lugar para identificar los caracteres de las personas. Yo, ayer pensé
que dijo eso porque no había visto una milonga. Creo que allí se puede ver más
el carácter y hasta la personalidad de las personas, porque se ven distintos
comportamientos y, si sabes observar, percibir con claridad esos destellos del
carácter de las personas. No como sentencia, ni juicio final, sino que hay detalles
que te permitirían vislumbrar a ciertas personas o darte indicaciones por donde
van. En algunos casos, estoy seguro, de forma univoca y, en otros, como
sugerencias de cómo son.
Pensando en
eso, por deformación profesional, pensé en parejas y los problemas que motivan
consultas. Diría que una pareja establecida, para poder tener mejores recursos
para que su vida sea más placentera, viva y creciente, debería intentar bailar
–aprender si es necesario- tango. No porque deban bailarlo bien,
necesariamente, aunque es maravilloso si consiguen hacerlo (Recordando que hay
personas, como uno, que tiene limitaciones estructurales para el baile, no para
disfrutarlo, eso sí). Pero no lo digo por eso, sino porque el carácter de las
personas florece en ese esfuerzo que tiene aprender a bailar un tango: tomar
conciencia del cuerpo de uno y de la pareja, aceptar las propuestas, procurar
claridad para comunicar mensajes, la serenidad para trasmitirlos y recibirlos,
la flexibilidad para responder, la intencionalidad del abrazo dedicado a otra
persona, la aceptación de las sugerencias, la permeabilidad frente a las respuestas,
el valor del silencio, la integridad del sentir, la validez del disenso y el
ritual –pagano, mas esencial- de la intimidad compartida en un momento en la
búsqueda de un placer, de la conexión y de las sensaciones. Porque una pareja
debe tratar de ser consciente, percibir y desarrollar todo eso para mejorar.
Para los
que no son pareja, la mayoría en las milongas, se trata de disfrutar la tanda
entregado a la excelsa sensación del instante efímero. Pero, estoy persuadido, que
bailar tango es un ejercicio para la vida, porque se puede disfrutar sólo si se
escucha al otro y se deja que el otro te escuche, a través de la tolerancia a
los errores, las certezas del instante y el asumir que todo placer puede volver
a comenzar, en la próxima tanda. Y, la metáfora más hermosa: siempre habrá un
abrazo que te contenga un instante.
1/3/26
Francisco
Viola. Elucubraciones nómadas –II (Inédito)
jueves, enero 01, 2026
Año nuevo (2026 o cualquiera)
1° /enero
/2026
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Soy un simple ciudadano. Desde este lugar escribo esta esquela abierta a quienes tienen cargos políticos.Creo que muchas pueden subsribirl...

