jueves, noviembre 17, 2022

Vida y muerte

 

Está siendo habitual, en estas épocas, que algunos activistas vayan a los museos a tirar un producto contra algunas obras de arte famosas, como un modo de llamar la atención sobre el grave problema que existe por el cambio climático. Esta semana le tocó a "Muerte y vida", de Klimt. Esaas personas optaron por este mecanismo para hacer una denuncia que creen –nosotros también la creemos- válida, urgente e imprescindible. Sin embargo, eligieron una de las formas contra las que uno se opone completamente. Efectivamente eligieron el, para nosotros popular e indefendible, escrache.

Veamos la secuencia de datos que podemos disponer: En primer lugar, hay una causa muy sensible y necesaria para la humanidad. Esto es cierto, ya que es indudable que el cambio climático, que nos afecta a toda la humanidad presente y futura, es un problema sobre el que debemos hacer algo con rapidez. Existen cumbres y acciones concretas en varios lugares al respecto. No todas las personas de la humanidad son negligentes y no todos los que tienen poder solo promueven el daño. Ese pensamiento no sólo es negativo, sino erróneo. En su libro “En defensa de la ilustración” el autor Steven Pinker, con datos sólidos, muestra que no sólo se han hecho cosas, sino que hemos avanzado en el buen sentido. Antes que nadie vocifere, avanzar en la dirección no es haber llegado, sino tener claro donde ir. ¿Todos? Claro que no, aún hay gente que prioriza lo propio –sus riquezas y su cuota de poder- más que el bien común. Pero esto es algo inevitablemente humano.


Lo segundo, frente a un problema grave, en este caso el daño que produce el cambio climático, decido hacer algo de mucho impacto para generar conciencia y decirles a los poderosos que hacen daño, remarcarcándoles que lo importante es la humanidad y no la riqueza a cualquier precio. Por eso, por ejemplo, podemos constatar que el ser humano ha demostrado, con mucha persistencia, que es capaz de crear una cultura de paz, una conciencia de belleza, sin destruir lo que ve, lo que los demás aprecian. Entonces los activistas reflotan un principio real: la humanidad conoce ha podido y puede, en tantas ocasiones, alterar el curso de la destrucción. No por nada, el ser humano ha producido arte, como una forma de mostrar no solo su sensibilidad sino de estimularla como uno de los dispositivos para crear un mundo mejor.

Lo tercero, como no me escuchan en mis alegatos, llamo la atención. Para eso, elijo el camino que creo el más productivo para ello, sea por mi objetivo, sea por la publicidad que genero para poder hablar. Así elijo hacer este enchastre en una obra de arte que algún ser humano, con una sensibilidad particularmente exquisita, produjo y que sigue generando que tantas personas crean que la sensibilidad frente a la alteridad (porque el arte sigue siendo eso) es clave para cambiar el mundo. O sea, como camino para denunciar lo justo, lo que hace daño a todos y todas, optó esta gente elige hacer daño y crear injusticia. No eligieron hacer una ronda y cantar canciones ecológicas frente al cuadro, sino procurar poner incomodos a ocasionales visitantes y tomar el riesgo de dañar una obra de arte. O sea, un escrache en todas las reglas, el efecto negativo y vicioso que nace, como vimos, de un reclamo justo. O sea, lo que esta gente hizo no es otra cosa que tomar la justicia por sus manos, sin apelar a ninguna justicia humana como posible solución. No hay forma, para mí, que esto tenga sentido.

El último cuadro “ultrajado” como dije fue “Muerte y vida” de Gustav Klimt. Pues valga como metáfora. Entre la vida y la muerte el ser humano es capaz de todo lo que pueda. Ojalá que nuestra vida sea capaz de pasar defendiendo las causas justas siempre, promoviendo el arte como un recurso imprescindible, concretando acciones para que el mundo sea mejor y haciendo el menor daño posible. Justo lo que estas personas no logran hacer. Ni tampoco en cualquier escrache, valga decirlo.

jueves, octubre 27, 2022

Celestina 2.0

 

Celestina es un apelativo que deriva del personaje de la tragicomedia protagonizada por Melibea y Calisto atribuida a Fernando de Rojas. Pero, ese nombre es utilizado para referirse a una persona, generalmente –machismo distributivo que le llaman- una mujer, que contribuye para que dos personas establezcan una pareja sentimental. La celestina funcionaba como un nexo que permitía unir, no por casualidad sino por decisión, a personas interesadas en estar con otras personas. Para ello, la celestina conocía intereses, gustos, necesidades y atributos de alguien y buscaban las coincidencias en otra persona, con el principio de procurar que ambos se complementen y, al hacerlo, se conviertan en una pareja. Sólo era una de las formas posibles. Aclaremos, no todas las celestinas consiguieron que se formen parejas, tampoco todas las parejas formadas por esa matriz fueron felices y también, algunas veces, podían ponerte en pareja con una persona “tóxica”, nombre que se utiliza para tres tipos diferentes: incompatibilidades serias de carácter, personas violentas y las personalidades psicopáticas.

Pero llegó el siglo XXI y con ello la tecnología que permitió que tantas cosas que antes se hacían de otro modo se simplificarán o se adaptaron a esos recursos que aparecieron con la idea de resolver problemas con otras herramientas. Pues era lógico que la función de la Celestina tuviera una contraparte tecnológica: las aplicaciones pensadas para favorecer los encuentros llamados amorosos. Es decir, herramientas tecnológicas que permiten hacer que una persona que busca algún tipo de relación con alguien pueda conocer a personas en función de los tres temas importantes que movilizaron siempre la búsqueda de alguien: gustos que nos parecen compartidos o agradables, una atracción física determinada y, finalmente, la disposición para acercarse de algún modo. Pues estas aplicaciones permiten eso, más fácilmente y sin que medie otra persona. Tienen riesgos, claro que sí. Pero como hacemos frente a cualquier riesgo, debemos disminuirlo y gestionarlo para evitar sufrir daños. Pero el riesgo existe, porque, como pasa en la vida, vamos a buscar conocer a alguien que es, lisa y llanamente, un desconocido. Como cuando contactamos a alguien en cualquier sitio.

Actualmente las redes sociales de encuentros son numerosas, variadas y hasta con diferentes objetivos. Saberlo es esencial, porque lo peor que puede pasar siempre es confundirnos del lugar donde estamos. Así hay redes sociales que propician la infidelidad, otras que buscar el sexo lo más rápido y simple posible, otras que se orientan a construir relaciones más serias o constantes otras que favorecen los encuentros homosexuales, algunas pensadas para ciertas franjas etarais y varias otras posibilidades.


Cada aplicación tiene sus “consejos” sobre como postear, tanto fotos, como datos, hasta formas de responder. Esas sugerencias son como la que tiene toda tecnología: leer las instrucciones antes de accionar. Pero no siempre lo hacemos, lo sabemos. Por ello, quiero sugerir una pequeña ayuda memoria, en relación a los encuentros que debemos buscar, tanto en las redes, como en la vida. Ellos son:

1] Nunca jamás hay que hacer lo que no se desea en las relaciones. Porque la palabra clave es consentimiento. Para ello, saber lo que se propone y aceptarlo en función de lo que se quiere.

2] Una relación saludable no incluye violencia en ninguna de las formas, incluido en esto, los celos o la violencia psicológica en cualquiera de sus formas

3] Situar nuestras expectativas de lo que buscamos es clave, porque si nos mentimos, después la evaluación será injusta con nosotros mismos.

4] No confundamos lo virtual –o lo ideal- con la realidad. Las relaciones que se busca, aún las pasajeras, pasan en el “aquí y ahora”, en función de la disponibilidad presente y del encuentro que nos permitamos.

5] Lo lúdico es esencial para crecer. Lo aprendemos cuando chicos, nos sumergimos en ello en la juventud y, lamentablemente, lo retaceamos o lo borramos en la adultez. Pues utilizar lo lúdico es importante para disfrutar la vida en cualquier etapa y ayuda a crecer siempre.

En definitiva, lo que quiero decirles es lo que ya saben: nos merecemos el encuentro siempre, porque en ello está la prueba que somos humanos y, en cada encuentro, podemos encontrar las formas de disfrutarlo, de hacerlo valioso y de ser uno mismo. En el fondo se trata de ser honestos, cariñoso y generosos, primeramente, con la persona del espejo y, luego, con el que nos permitimos. Para eso, nos dispongamos y utilicemos la técnica –o tecnología- que nos parezca mejor.

domingo, octubre 09, 2022

Edad y sexo


De un tiempo a la fecha la Organización Mundial de la Salud (OMS) está señalando la
existencia de problemas en relación a las personas mayores, situación que fue nombrado como “edadismo” y que, según esa institución, “
se produce cuando la edad se utiliza para categorizar y dividir a las personas provocando daños, desventajas e injusticias. Puede adoptar muchas formas, como prejuicios, discriminación y políticas y prácticas institucionales que perpetúan creencias estereotipadas”. Esto genera diferentes problemas y afecta seriamente a la salud de las personas entendida esta como asociada al bienestar.


Dentro de los estereotipos que están presentes figura los que usamos en relación al sexo. Según este estereotipo, parece que existiese una edad en que el sexo no es deseable o no sea realizable o no es buscado. Pues lo que hemos aprendido es que esa idea no sólo es falsa, sino también que ha hecho mucho daño. La vida sexual activa no tiene edad, por más que con los años aparezcan algunas limitaciones, algo que no debemos negar, menospreciar o desconsiderar. Lo bueno es que esas limitaciones, aun las complejas, no son imposibles de resolver o contornear.

Sin pretender dar un manual, hay algunas sugerencias a hacer para que las personas mayores tengan una vida sexual activa, basada en el disfrute de la intimidad y en el placer. Lo más importante, quizás, es comenzar con un principio general y lo podemos decir como una suerte de slogan: Tenemos derecho a seguir viviendo el sexo a cualquier edad. Algo tan obvio pero que la sociedad –a veces los grupos más cercanos- nos quieren hacer creer que no es así. La vida sexual es de uno, y debe surgir de dos cosas principalmente: el deseo de tenerla y el consentir a buscarla.

La segunda sugerencia, también muy importante, para quienes tienen una pareja, es que es necesario hablar con la pareja sobre estos deseos. Si, decirlo es más fácil que hacerlo, sobre todo a cierta edad. Pero es, sin dudas, un primer paso necesario. Hablar de necesidades, deseos y preocupaciones habilita la posibilidad de avanzar. Es importante comprender que nos podemos sentir vulnerables frente a la posibilidad, pero debemos saber que también la otra persona quizás sienta eso, como también puede coincidir en los deseos. Hablar es, curiosamente, el supuesto problema que habilita posibles soluciones.

El punto siguiente es un doble desafío. Porque muchas veces nos sentimos inseguros en relación a nuestra salud en general como para tener sexo. Pues aquí viene el gran desafío hablar con nuestros médico/a, quien, valga decirlo no siempre está preparado para este tipo de consultas, pero que, en estas épocas sabe que existen no sólo estas inquietudes, sino que también pueden aportar soluciones. Una consulta con las preguntas, las inquietudes y las necesidades que se tiene podría abrir una puerta para que la vida sexual sea una realidad.

El punto siguiente es de cierta complejidad para muchas personas: se debe expandir la idea del sexo. Esto, sin pretender que sea sumergirse en ese universo que cada uno calificaría de “extremista” según su percepción, significa, básicamente, en primer lugar, reconocer que, por ejemplo, tocar, besar y otros contactos íntimos pueden ser gratificantes para uno y para la pareja. Eso tiene que ver con estar abiertos para encontrar nuevas formas de disfrutar del contacto sexual y la intimidad.

Los otros consejos que se suelen dar para que la vida sexual sea una nueva forma de conectarse con la satisfacción y el deseo de vivir, siempre incluyen la idea de cambios, pequeños o mayores. Los cambios que van: desde mudar la rutina hasta buscar nuevas formas de conexión con tu pareja. Para ello es esencial buscar dos tipos de actividades conjuntas: las que producen alguna diversión y las que permiten reírse juntos. La risa sigue siendo el mejor antídoto para casi todos los males, particularmente para hacer frente al stress que pensar en sexo, con las pocas o muchas limitaciones que uno tiene por la edad produce.

Básicamente se trata de lo simple: el sexo, como actividad humana es, desde siempre, y por toda la vida un espacio que podemos aprovechar para crecer, para disfrutar, para acompañar, para volar, para gozar, para estimularse, para compartir, para cada una de esas cosas o todas asociadas y aún para más. Como también, recordad que el sexo sigue siendo consecuencia de lo mismo que nos pasa cuando jóvenes: esa mezcla de deseo que nos empuja y de esa decisión de intentarlo hacer, con la mejor intención de ser felices. Por allí se podría comenzar.

 

miércoles, septiembre 21, 2022

Masturbación


 Una de las prácticas sexuales más comunes en la historia y, también, en la historia personal de
las personas, es la masturbación. Esta, se define, a partir de su etimología, como la “
estimulación de los órganos genitales o de zonas erógenas con la mano por otro medio para proporcionar goce sexual”. Para pensar esta práctica debemos recordar uno de las realidad más contundentes, obvias y significativas del ser humano: este es un ser cultural. Esta perogrullada tiene un amplio impacto en la vida cotidiana, incluida, obviamente, la vida sexual. Así, los seres humanos hemos decidido desde tiempos inmemoriales meternos en la vida del otro, tratando de condicionar de un modo u otro lo que hace, lo que puede hacer y lo que no debe hacer. Uno de los ejemplos más contundentes de esta verdad es el caso de la masturbación, ya que es una muestra cabal del rol que tuvo - ¿aún tiene? - la cultura para definir, juzgar, condicionar y evaluar ciertos hábitos.

Los argumentos para limitar la actividad sexual han pasado por dos cuestiones prioritariamente: o hacían daño, física o mentalmente, o eran moralmente reprobables. Lo cierto es que, con el avance de la humanidad en todas sus dimensiones, lo que ha contribuido para mejorar la calidad de vida, hemos ido comprobando, de muchas maneras, que varios de esos argumentos no eran verdaderos, ni de cerca. En relación a la masturbación un ejemplo fue el que Rider y sus colaboradores mostraron en el 2016, cuando llegaron a la conclusión que “perder el semen” no sólo no era un problema, sino que además podría ser saludable. Efectivamente, esta investigación demosdtró, con datos sólidos, que una eyaculación más frecuente, en ausencia de conductas sexuales de riesgo, podría representar un medio importante para reducir los profundos costos médicos y los efectos secundarios físicos y psicológicos del diagnóstico y tratamiento innecesarios de tumores de próstata de bajo riesgo. Esto se asoció, lógicamente con una premisa más mundana, masturbarse previene el cáncer de próstata. De otra parte, también se investigó y se enunció, en diferentes trabajos, que la masturbación genera beneficios para la salud integral, para el hombre y para la mujer, al hacerla como corresponde, es decir con dedicación, convicción y cariño (si, valen las tres palabras en este caso también). No sólo eso, sino que se desarrollaron juguetes sexuales –que en la pandemia aumentaron sus ventas- que no sólo favorecen la práctica, sino que la estimulan positivamente.

Más allá de la historia particular lo que nos debería llamar la atención en estos momentos es como los
seres humanos insistimos, en ocasiones, a pretender prohibir ciertos comportamientos por considerarlos “perniciosos” basado solamente en una idea moral limitada y sinceramente absurda. En este sentido es importante comprender dos cuestiones sustanciales, que hasta parecen opuestas. La libertad como elemento esencial, que vamos a entenderla, como leí hace poco, “como una creciente conquista cotidiana del entendimiento de uno”. La libertad no como el infinito, sino como la capacidad de establecer los límites que uno desea, es esta la segunda cuestión sustancial. Porque la vida sexual siempre debería surgir de la decisión personal libre y consentida, construida, también con aquello que uno considera que debe “prohibirse”. Personalmente estoy convencido y lo afirmo categóricamente: la violencia, en cualquier de sus formas, es un prohibido altamente deseable para poder generar conductas saludables, personal y socialmente para lograr una premisa que, en el contexto de esta columna, se podría sintetizar con el siguiente axioma/consejo: “gozar es un pequeño lujo de nuestra humanidad al alcance de la mano, que no debe producir daño jamás”. 

jueves, septiembre 08, 2022

Sexo oral

 

Esta semana pasó el 6/9 que fue elegido como el día internacional del sexo oral, por razones, digamos, obvias. En estas épocas, todos sabemos que hay días para todos, como una de las formas de señalar la importancia que tiene lo celebrado para la vida humana porque, en definitiva, por eso se anotan estos días “especiales”. No es para circunscribir las cosas a un día, en este caso, el placer, sino para recordar lo importante que puede ser como parte de las actividades sexuales consentidas que un ser humano deseante puede realizar para el bienestar
compartido.

Quisiera señalar dos cosas sobre el sexo oral. La primera es que, si bien se usa la boca, obviamente, no es para priorizar la palabra, sino la acción. Lo segundo, que es una de las actividades lúdicas del sexo que siempre incluye a otra persona, es decir que se comparte. Esto me lleva a un punto importante: el sexo oral puede ser visto como una comunicación, lo que implica varios elementos. Señalemos que, a diferencia de la información, la comunicación tiene condiciones específicas que la definen.

La primera condición es que es interrelacional. Funciona con otro que participa del instante comunicativo. Como sabemos –o deberíamos reconocerlo sin problemas-, el hecho interrelacional es un encuentro con alguien con la intención que ese proceso comunicativo sea positivo. Así, la comunicación se da porque dos personas participan activamente en ese momento. Que el otro participe implica una decisión relacionada con saber cómo queremos que participe y también que lugar le vamos a dar para la participación. Esta obviedad conlleva que, por más que haya monólogos que digan tanto, la comunicación se orienta más al diálogo, lo que incluye el decir y el escuchar. Tan obvio, como olvidado muchas veces.


Pero volvamos a lo que nos interesa, la comunicación, la cual es compleja, que puede hacerse simple o complicada. Esa comunicación tiene puntos específicos que son los que la potencian. Partiendo que el sexo oral es una forma de comunicarse, podrían pensarlo a partir de los tips necesarios para una buena comunicación. Veámoslos:

1. Mirar a la persona que está hablando, es decir quien participa del encuentro es importante en ese momento, ocúpate de buscar la mirada en medio de la acción.

2. Hacer preguntas. Mostrar interés capta interés. Para eso recordemos que la otra persona sabe más de sus propias sensaciones que tú, así que escuchar sus indicaciones te ayudará a hacerlo mejor.

3. No interrumpas; reconoce el momento adecuado para intervenir, lo que está asociado con aprender el ritmo que el otro, quien lo recibe, necesita para disfrutar mejor.

4. Dado lo anterior, recuerda no cambiar el tema de improviso, traducido en nuestra analogía, busca el ritmo adecuado y mantenlo.

5. Muestra empatía por la persona que habla. Estar atento a lo que el otro percibe es esencial, más cuando se ofrece algo.

6. No controles la conversación. Permite la retroalimentación y diversidad de opiniones. Básicamente es el mandato esencial en toda relación: aprende de lo que está pasando.

7. Comunica tus emociones y opiniones: el placer se vive mejor cuando se expresa y eso se hace aún mejor cuando somos capaces de poder hablar con la mayor libertad posible.

7- “Escucha” al cuerpo, es decir prestar atención al otro. Eso ayuda a encontrar el ritmo adecuado. Finalmente, lo más importante que tantas veces olvidamos:


8. Evita el daño. Una actitud que debería ser permanente, en cualquier comunicación. Pero puntualmente señalemos dos daños a evitar en esta práctica que nos ocupamos hoy: a)- el físico para eso tener en cuenta el uso del preservativo o del campo de látex para practicarlo (lo que no saben lo que es porque aún no tuvieron educación sexual integral, se resuelve fácilmente con la información precisa que da el ministerio de salud sobre esta temática (www.msal.gov.ar ), también es importante y recomendable realizar consultas médicas para descartar enfermedades o infecciones presentes; b)- Nos preocupemos en evitar el daño al resto de la persona, evitando vulnerar los derechos, evitando toda violencia, coerció.

El sexo oral es una práctica sexual y, como tal, sólo es válida cuando se la consiente. Sin consentimiento es un crimen. Pero también señalemos otra obviedad, consentir es el punto inicial de todo el placer. Cuando lo comprendemos, lo asumimos, nos damos cuenta que toda práctica es mejor cuando la elegimos libremente, la hacemos con deseo de participar, nos disponemos a escuchar a quien nos acompaña, decidimos hacerla con la mayor dedicación que podamos en ese momento y procuramos que nos genere placer. Al hacerlo, el bienestar necesariamente se puede potenciar. Milenios de historias e infinitas pequeñas historias lo avalan. 

jueves, septiembre 01, 2022

Hablemos de placer

 

Este 4 de septiembre se celebra el día de la salud sexual. Esto está impulsado, desde el 2010, por la
Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS). Con este día se busca promover la conciencia, y generar acciones, tanto a nivel personal como de políticas sanitarias, educativas y sociales, para promocionar que la salud sexual sea considerada como un elemento axial para las personas y, por lo tanto, para la sociedad. Cada año se elige un slogan particular para generar esa conciencia, a través de diferentes actividades. El de este año es: Hablemos de placer. Eso se asocia con la Declaración sobre el Placer Sexual como un llamado a la acción que la Asociación mencionada impulsó en el 24 Congreso Mundial de Salud Sexual de la Ciudad de México.


En dicha declaración, en primer lugar, se define al placer sexual, diciendo que es “la satisfacción y disfrute físico y/o psicológico derivado de experiencias eróticas compartidas o solitarias, incluyendo pensamientos, fantasías, sueños, emociones y sentimientos”. Luego se subraya que son factores clave para que el placer contribuya a la salud y el bienestar sexual que existan “la autodeterminación, el consentimiento, la seguridad, la privacidad, la confianza y la capacidad de comunicarse y negociar relaciones sexuales”. Luego se expone claramente que “el placer sexual debe ejercerse dentro del contexto de los derechos sexuales, particularmente los derechos a la igualdad y la no discriminación, la autonomía y la integridad corporal, el derecho al más alto nivel posible de salud y libertad de expresión. Las experiencias de placer sexual humano son diversas y los derechos sexuales garantizan que el placer sea una experiencia positiva para todos los interesados y que no se obtenga al violar los derechos humanos y el bienestar de otras personas”.

Todo esto es algo que, seguramente, podemos entender fácilmente. Es más, ¿cómo estar en contra de
algo que promueva el consentimiento, la seguridad, la igualdad, la autonomía, la integridad de las personas, la no discriminación, la no-violencia? Sin embargo, lo sabemos, aun coincidiendo, todavía no hemos logrado que los derechos sexuales estén presentes siempre, ni que el placer sea una opción para todas las personas. Porque, lamentablemente, todavía vivimos en una sociedad donde se produce daño por la intolerancia, por la negación del otro, por la violencia, entre otras cosas.


Lo curioso es que podemos saber –por la propia experiencia- que el placer, aun siendo tan personal, cuando lo vivimos, nos genera, claramente, una mayor tranquilidad lo que repercute sobre los otros aspectos de la vida cotidiana. Podríamos decir, sin temor, que cuando disfrutamos –el placer implica eso- nos sentimos más tranquilos para el resto de las cosas. De alguna forma era la premisa simplista de “hacer el amor y no la guerra”.

Entonces, la pregunta sería ¿Cómo potenciarlo? Pues lo primero sería lo primero: darle alguna importancia de modo personal. El placer es uno de los recursos necesarios del ser humano, al alcance de las posibilidades, la mayor parte del tiempo y que podemos usufructuar con mayor o menos facilidad, canalizando nuestros deseos pero precisa que lo tengamos en cuenta y que lo busquemos.

Lo segundo, reconociéndolo. Es decir, saber lo que nos produce placer y lo que no lo produce. El conocimiento de nosotros mismos en el mayor grado posible es condición indispensable. Lo que incluye, en el caso de la vida sexual, tener nuestro propio mapa erótico. Lo tercero, comprender que el placer se comunica y también se lo procura, comunicando, una actividad que se aprende y se perfecciona. Lo cuarto, recordar que el placer se optimiza mucho cuando sigue un circuito, llamémosle, circular. Porque el otro siempre es importante (recordando siempre, que uno es el otro de alguien). Por ello, generar placer es una de las formas de crear espacios donde este se desarrolle más.

Simplificando, como una suerte de ecuación: el placer es siempre mejor cuando comprendemos que es un derecho que tenemos, que somos quien posee la mejor guía para mi placer y que comunicando –con cualquiera de las formas de hacerlo- siempre es necesario para conseguirlo. Lo obvio, pero no menos importante, que aun debemos señalar es que el placer se potencia cuando el consentimiento está presente. Es la forma que en el espacio del erotismo estemos tan presentes, de modo tan integral, que no haya forma que eso no nos lleve hacia el séptimo cielo. Simbólica y realmente. Quizás, de ese modo, las promesas del cielo puedan ser vividas en esta tierra, como dijo algún cantautor.

 

 

 

domingo, agosto 14, 2022

Kamasutra


Pocos libros tienen tanta fama y tan pocas lecturas como el Kamasutra. El famoso tratado del sexo suele ser mencionado tantas veces y, sin embargo, en muchos casos forma parte de un mítico saber y no del haber sido leído. Veamos un par de detalles. El Kamasutra (De 'Kama', placer sexual, y 'sutra', hilo, regla o frase corta) es un antiguo texto hindú, escrito por Mallinga Vatsayana (entre los siglos I y VI. d.C.), erudito bráhmana, es decir, perteneciente a la casta sacerdotal. Es menester recordar que una fina línea divide el sexo y la religión en el carácter de la India. En esta tradición, la ley señala que una relación sexual debe ir más allá del mero acto de la procreación: de ella debe orientarse al máximo placer. El libro, después de haber permanecido como olvidado en manuscritos escritos en sáncristo, paso a otra instancia cuando fue traducido por Sir Richard Burton en 1889, para comenzar allí su divulgación sin límites en occidente.


A pesar que lo primero que evoca la mención de este libro es la práctica libre del sexo y, por lo tanto, un número “loco de posturas sexuales” (para aclarar el libro habla de 64 posibilidades), en realidad el libro es un tratado complejo sobre la unión erótica entre un hombre y una mujer, incluyendo las esferas del amor, la utilidad de la pareja y la ley sagrada para quien lo escribió. Es más, el libro original plantea 7 temas concretos: 1- la vida del ciudadano (en cuanto a cuestiones materiales:  el patrimonio, la decoración sensual de la casa), 2- se exponen técnicas sexuales como acariciar, morder, besar y hacer el amor, poniendo énfasis en el placer de la mujer) , 3- se explica el arte de la seducción, 4- el matrimonio y la creación de la familia (donde se expresa con más énfasis la visión patriarcal inherente al tratado ya que da, sobre todo, instrucciones de cómo ser una buena esposa), 5- las esposas de otros hombres (se da indicaciones sobre la seducción de las mujeres de otras hombres y las consecuencias de eso), 6- la cortesana, es la otra parte y se orienta a una profesión muy activa en esas épocas donde el tratado fue escrito y, finalmente, 7- se habla de los filtros del amor y de los afrodisiacos.

Aunque es un tratado complejo donde se lo debe ver como una guía para comprender una
sociedad específica en un momento histórico, ha quedado en el imaginario como un libro que potencia la vida sexual y nos habla de todo tipo de proezas posibles en una cama. Digamos que, si uno lo lee, vería que no es solo está las sugerencias sexuales, sino un modo de comportarse y esos elementos no sólo nos podrían aparecer como anticuados, sino hasta inaceptables. Pero seguimos con la fantasía que ese libro puede generar el infinito placer. En esta lógica nos podríamos preguntar si ¿es importante usar el Kamasutra que imaginamos en una pareja? Pues la respuesta obvia es no. Pero es simplista. La propuesta mejor sería que cada pareja establezca su propio libro de amores, si uno quiere montarlo como quiera y de ese modo establecer las posiciones sexuales que quiera experimentar. Pero eso, ¿para qué? Porque el sexo es una de las formas que tienen las parejas para construir intimidad, compromiso y potenciar la pasión. Algo esencial para que la pareja funcione mejor, porque esas son las aristas que definen, en la teoría del amor de
Robert Sternberg
, el mejor triángulo posible. Pero, además, porque, como insistimos en otros momentos, la salud sexual favorece el bienestar de las personas. ¿Cómo lo debo hacer? Pues la manera simple sigue siendo el poder hablar, que es más que decir palabras, es buscarlas para que reflejen lo que uno cree, siente, necesita o piensa. Todos sabemos que no es tan fácil para todos hablar de lo sexual pero, además, lo más importante, el escuchar no sólo las palabras sino lo que se expresa en el cuerpo. Por eso no debemos cansarnos de insistir, lo que hace que nuestra vida sexual mejore siempre es la comunicación. Con ella, nuestro kama-sutra será siempre capaz de hacernos disfrutar y, como sabemos, eso es una de las mejores formas de vivir.

 

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