viernes, mayo 01, 2026

Trabajar, día del trabajador

 Parece lo mismo, pero hay una diferencia que atraviesa todo. Lo primero tiene que ver con un comportamiento humano casi “natural”. Desde que nacemos vamos percibiendo que para conseguir algunas cosas debemos actuar. Míticamente (o exageradamente) podemos decir que el chupete se lo consigue por llorar. Poco a poco interiorizamos no solo que el hacer es algo que nos sale, sino que podemos encontrar placer genuino y satisfacción plena no solo en conseguirlo sino en el proceso de hacerlo. Podemos decir que trabajar es inherente no solo al ser humano, sino que es deseable en la medida que lo bueno, lo pleno, lo necesario, lo urgente, lo deseable implica que hagamos algo es un estimulante poderoso y, depende de uno, puede ser hasta maravillosamente satisfactorio. No nos olvidemos que leer un libro, bailar bien un tango, escribir algo que contagie, por citar ejemplos de puro placer, también conlleva resolver obstáculos de lo que no entiendo, aprender la técnica de disociar el cuerpo, o descubrir con alguna dificultad donde poner correctamente una coma. O sea, trabajar.

El día del trabajador/a es comprender que el trabajo al pasar a ser una forma de construcción social debe ganar en derechos, en pactos claros, equitativos y adecuados para quienes participan. En este concepto hoy es importante pensar cuan injustos es nuestro mundo actualmente con algunos trabajadores, cuantos trabajos imprescindibles son menospreciados, cuando derechos claros aun no son respetados sino por exigencias y no por una lógica indiscutible. Cuando trabajadores no son contenidos por un sistema justo y abarcativo. ¿Cuánta gente está quedando afuera de lo que es calidad de vida por culpa de sus trabajos?

En este día del trabajo revindiquemos la dignidad de quien hace una labor, sea cual sea. Porque me toca de cerca, la dignidad del docente pisoteada por políticas que afectan a las personas a sus entornos laborales, condenada por decisiones políticas interesadas que no toman en cuenta su palabra y, aunque duela, no siempre defendida por quienes tienen la tarea de hacerlo.

 

Día del trabajador es aún una necesidad imperiosa de comprender que hay mucho trabajo para hacer aun para que el trabajo sea lo que dije al principio: parte del placer y la calidad de vida.

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