jueves, abril 20, 2023

Atracción erótica

 A las personas nos gusta relacionarnos. Lo hacemos desde siempre, es parte de nuestra capacidad humana y, podemos decir que es una necesidad que tenemos. Esto es independiente de cuanto seamos capaces de disfrutar la soledad. En esa búsqueda de relaciones podemos establecer vínculos de muchos tipos y con variados niveles de compromiso. Dentro de las opciones están las que nos permiten relacionarnos con alguien con un interés romántico/sexual/erótico. Es decir, alguien con quien tenemos el deseo de iniciar o mantener una relación de pareja o sólo pasajera, que puede surgir, entre varias opciones, del agrado y simpatía hacia esa persona, lo que es traducido como “el magnetismo”, que es lo que se siente hacia alguien sin demorarnos en explicarlo. Esa atracción puede ser, a veces, el simple deseo de tener sexo como parte del repertorio de encuentros.

Básicamente me siento atraído sexualmente por alguien porque descubro en esa persona algo que me motiva lo suficiente para imaginar (fantasear), procurar o consentir –si me proponen- actividades de carácter sexual. Algo que debería ser tan simple pero que nos cuesta, muchas veces. Porque el sexo sigue limitado, muchas veces, por varias cuestiones, algunas sociales y otras personales. Cuando me refiero a limitadas quiere decir que me impiden hacerlas o disfrutarlas según mi deseo. Eso no implica jamás, ignorar las dos condiciones esenciales que debemos respetar en una relación sexual: la primera que sea siempre decidida por uno mismo, nunca coercitiva, ni manipulada, ni como moneda de cambio obligada; la segunda que siempre tenga como premisa central el cuidarnos: tanto física como mentalmente. Simplificando: no hacer nada sexualmente que no queramos, ni que nos haga daño.

A partir de esas dos bases, vamos a pensar la atracción erótica como una traducción que nuestro cuerpo hace, por nuestros sentidos, del deseo que sentimos por alguien. Por ello, deseamos a personas que tienen lo que nos estimula de alguna forma física y mentalmente (aquí incluyamos, también, la imaginación, por ejemplo, cuando vemos el cuerpo de una persona pública que parece ideal para nuestros cánones de belleza, la deseamos porque estimula nuestra imaginación).  

Ahora bien, esto desencadena una verdad de Perogrullo: todas las personas son atractivas eróticamente para alguien, aunque no todos somos atractivos para todas las personas. Allí entra en juego a quienes orientamos nuestro deseo, es decir, con cuál grupo de personas nos sentimos más atraídos, permanentemente atraídos o deseamos compartir momentos eróticos. Con quien privilegiamos imaginar, procurar y concretar la búsqueda del placer de manera saludable: porque la atracción erótica, guiada por nuestra orientación, busca llegar a algún placer o debería pensar en hacerlo siempre y cuando se respete la autonomía de las personas. Esta es la realidad humana por excelencia que nos hace tan humanos como nos merecemos.

Esa atracción erótica que alguien nos genera, nosotros también la generamos. Sugiero para
desarrollarla pensar en tres elementos que la pueden propiciar en este camino de ida y vuelta. El primero es comprender que la autoestima nace de nosotros mismos y del valor que nos damos como personas. El punto a favor es claro: valemos como personas siempre. Desde esa base podemos trabajar para mejorar siempre. Segundo, la atracción erótica busca concretar relaciones y un punto ineludible debe ser el cuidarnos, tanto física como mentalmente, como mencionamos. Por eso el autoconocimiento es vital. El tercer elemento es que esta atracción se comunica con palabras y con gestos. Tanto lo verbal como lo no verbal son recursos axiales porque permiten no solo consentir, sino también gestionar lo que destruye la atracción erótica: la violencia.

Los seres humanos somos seres eróticos. Es inevitable. A cada uno decir que hace con eso. Esa es la libertad que nos merecemos también.

miércoles, abril 05, 2023

Pascuas

 Se celebran las Pascuas (las de resurrección y las de Pésaj). Independiente de la fuerza de nuestras creencias, las fiestas tienen el valor que nos autorizamos. Porque las fiestas, sean cuales sean, sirven para el encuentro, el afecto, la cooperación, los detalles. De ese modo, toda fiesta termina siendo una buena excusa para ser humanos. Esto lo señalo sin pretender desvalorizar la fe de nadie, porque como bien aprendimos, cada cual cree en lo que quiere y con la intensidad y profundidad que siente.

Cuando uno dice que “se autoriza” debemos recordar que las personas construyen sus actividades sociales no sólo por las fuerzas que las regulan (sociales, religiosas, culturales) –aunque son muy importantes, sino desde su propia realidad, donde se misturan recuerdos temores y previsiones (según la fórmula borgeana). Lo que significa que festejamos no sólo como aprendemos, sino como creemos que debemos hacerlo. Es decir, que toda celebración se construye desde la propia creencia que se edifica desde la autoestima y se canaliza por medio de los entornos donde nos sentimos acogidos y se expresa como lo sentimos en este aquí y ahora. Lo que, para mí, implica comprender que todo festejo siempre conlleva un camino y que, aunque sea obvio, lo recordemos, todo camino tiene una historia. Llegamos a donde estamos por haber venido, transitado, compartido. Somos siempre consecuencia de una historia previa. Esto es algo maravilloso porque nos da un sentido de comunidad siempre. Toda fiesta es siempre una comunidad que está en juego, grande o pequeña pero concreta.

Permítanme poner en claro lo que acabo de decir. Festejamos lo que decidimos, en este caso las pascuas -sean católicas o judías que nuevamente coinciden- conlleva reconocer que somos parte de una historia de quienes venimos y también lo seremos para los que nos siguen. Lo segundo, festejamos porque no los merecemos y eso debe estar comprendido con no sólo decir sino asumir que debemos valorizarnos y, al hacerlo debemos apreciarnos un poco siempre. Lo tercero que se festeja de muchas maneras, pero siempre debe incluir dos cosas mínimas: cierto placer y la comunicación porque todo festejo implica otro real y presente.

Puedo parecer obsesivo y hasta monotemático pero no por eso deja de ser algo evidente: el párrafo anterior sólo se pude desarrollar de la mejor manera si implementamos una educación sexual integral porque es el modo más específico, eficaz y concreto para desarrollar los recursos para que nuestro propia biografía tenga mayores posibilidades de permitirnos crecer con salud, porque desarrollará nuestra autoestima mejor, favorecerá nuestra comunicación y propiciará un mundo que sea mejor, porque permitirá que el ser humano pueda concretar ese mensaje que la pascuas intenta decir: la humanidad está llamada a la paz, a la alegría, al amor. 

Así que hoy es bueno pensarlo y sentirlo, pero recordando sin discusión que mañana hay que volver a trabajar para poder concretarlo. Pero hoy, valga decir: ¡Jag Pesaj Sameaj y Felices Pascuas!

miércoles, marzo 15, 2023

Seducción


La seducción es una actividad humana que tiene una doble cara. De un lado, la enaltecemos cuando nos permite establecer un vínculo y, por otro lado, se la expone como una simple estrategia de venta. No está alejada de las definiciones que el diccionario ofrece. 1. Persuadir a alguien con argucias o halagos para algo, frecuentemente malo. 2. Atraer físicamente a alguien con el propósito de obtener de él una relación sexual. 3.Embargar o cautivar el ánimo a alguien. En esta lógica los sinónimos de seducir son atraer, cautivar, encantar, fascinar, hipnotizar o flirtear. De entrada, es un término que engloba ambigüedades y contradicciones pero que, sin dudas, los seres humanos lo buscamos con cierta intensidad o, por lo menos, quisiéramos alguna vez recibir el claro elogio que somos seductores.

Como casi todo lo que el ser humano hace, no es bueno ni malo en sí mismo, pero si puede ser

un útil para hacer daño, perjudicar o todo lo contrario. En definitiva, somos las personas las que le damos entidad y utilizamos las herramientas, reales, simbólicas para producir un efecto en el otro.  En función de esto, repasemos este concepto de seducción positivamente. Esta sería una estrategia para obtener la atención de una persona que nos resulta atractiva, deseable y con la que quisiéramos tener alguna cosa. Si analizamos lo que acabo de enunciar podremos reconocer varios elementos claves para la salud sexual de las personas. Si es una estrategia, implica una serie de cuestiones que se ordenan. ¿Cuáles? La primera es comprender que la seducción nace de uno mismo, es decir, utilizamos nuestras propias certezas, nuestra propia realidad y lo hacemos de manera positiva. Esto tan simple implica que para seducir debemos conocernos un poco mucho, valorarnos bastantey consolidar la autoestima como un recurso indiscutible. Lo segundo que aparece en esta idea que planteé es que está orientado a llamar la atención de alguien. Lo obvio de eso es que esa persona es otra persona, con su individualidad; no es posible seducir por la obligación, ese llamar la atención conlleva una forma de comunicación que está asociada directamente con las habilidades para identificar las emociones, plasmar las ideas, escuchar en su sentido más amplio, reconocer la aceptación y le rechazo, dándole valor a los gestos y procurando que la empatía sea omnipresente.  Aun siendo insistente con ello, la persona “a seducir” es una persona con derechos y tiene el derecho inalienable a consentir en lo que va a participar. Es decir, la seducción no se asocia a la violencia como estrategia, porque nunca nos cansaremos de repetir, que sin consentimiento no hay ni placer ni salud sexual posible, sino simplemente crimen.


En este sentido, cuando buscamos seducir para concretar una actividad de neto corte sexual, se pretende que la otra persona participe activamente y,para hacerlo, quien seduce procura llamar la atención, tener detalles, preocuparse por mostrar un interés genuino y de acercarse utilizando la mayor sensibilidad y estimulando los sentidos. Es verdad que puede ser de forma engañosa, que puede ser para conseguir algo y nada más. Pero lo pensemos en positivo. Pensemos la seducción como parte de una pareja que se respeta y que tiene algún tipo real de sentimiento. En estos casos, la seducción sería una forma de usar lo que conocemos para fortalecer el vínculo y con ello hacer que la vida sexual no sólo sea infinita, sino una verdadera necesidad vital.

Así que por qué no pensar las dos cosas más elementales: ¿cómo educamos para que la seducción sea un recurso que nos potencia como seres humanos? ¿Cómo hacemos para que esa estrategia de encuentro sea una posibilidad cierta para que la vida sexual de una pareja sea siempre mejor?

Para lo primero, la respuesta es contundente: la educación sexual integral; ésta se basa en el autoconocimiento, en la autoestima, en la autonomía y la convicción del consentimiento, entre otros elementos claves para el desarrollo humano saludable. Para lo segundo, la respuesta es más de aquí y ahora y depende de cada uno, pero lo que sabemos es que empieza cuando nos disponemos. Por eso, lo hagamos fácil: ¿cómo vas a seducir hoy a tu pareja? Ese es tu comienzo.

jueves, febrero 23, 2023

Alfabetización erótica

Cuando nos referimos a vivencias, de cualquier tipo, pero aún más a nivel de la sexualidad, hay frases o ideas de otros que logran condensar, en pocas palabras, el sentido más próximo de lo que sentimos, además, algunos lo hacen con frases más hermosas que las propias. Cuando nos referimos al erotismo, encuentro que el escritor Octavio Paz sintetiza un universo que uno siente como esencial. Dice el autor mexicano: “el erotismo nos revela otro mundo, dentro de este mundo. Los sentidos se convierten en servidores de nuestra imaginación, dejándonos ver lo invisible y escuchar lo inaudible”.

Digo que este enunciado sintetiza mi noción de erotismo porque exhibe una amplitud de la idea
para poder disfrutarla de diferentes formas y, al mismo tiempo, una suerte de norte para poder desarrollar esta cualidad humana. Porque el erotismo al ser algo humano no sólo se ejercita, se lo busca, se lo puede desarrollar, o sea se puede aprender. Para ello hay que ampliar la mirada, educar los sentidos y, como condición esencial, favorecer la comunicación. Parece un plan de trabajo, podríamos decir.

Pero, volvamos un punto, siendo más específicos en la definición. Para ello, consultamos el diccionario, para quien el erotismo tiene dos acepciones y ambas tienen que ver directamente con sentir e, indirectamente, con encuentro o, por lo menos con otra persona. Dice el diccionario que erotismo es 1. Lo que excita el placer sexual, y 2. m. Cualidad de ciertos hechos y situaciones que estimulan la sensualidad.

Si buscamos una definición de la práctica clínica, es menester recurrir a Esther Perel, reconocida terapeuta quien nos dice que “los animales tienen sexo; el erotismo es exclusivamente humano: es la sexualidad transformada por la imaginación. De hecho, el acto sexual no es necesario para tener una experiencia erótica integral, aunque el sexo frecuentemente se insinúa, es simplemente imaginado. El erotismo surge del cultivo de la excitación: es la búsqueda intencionada de placer…el erotismo nos muestra otro mundo dentro de este mundo. Los sentimientos se convierten en sirvientes de la imaginación y nos permiten ver lo invisible y oír lo inaudible.”

Ahora bien, por más que todos los seres humanos sean, intrínsecamente seres eróticos, no todos lo saben expresar, cultivar y aplicar. Es decir, que, se puede decir que algunas personas, todavía no han sido alfabetizadas en este arte humano para la sensualidad. Esto, trae como consecuencia que algunas parejas no puedan disfrutar tu parte erótica por no saber cómo hacerlo.

Entre quienes trabajan en este tema sugieren una mini guía a pensar para abocarnos al erotismo. La misma plantea que debemos, en primer lugar, escuchar más a la otra persona. Aquí va la primera sutileza: no es oír sino escuchar, no son sólo las palabras, sino también los gestos y otros sentidos. En definitiva, se trata de aumentar la percepción frente a los estímulos y, aunque parezca obvio, lo remarcan, para conseguirlo es importante estar presente. Porque el erotismo precisa espacio-tiempo en intimidad. No como un lugar cerrado, sino como ese instante que con el otro se genera una vivencia de cercanía protegida. El erotismo crece mejor cuando uno se siente, de alguna forma, protegido.

Cuando esa intimidad se puede conseguir es donde aparece una de las cuestiones más importantes: comprender que la erotización es un camino que debemos recorrer con tres elementos claves: el primero, es obvio, el consentimiento porque sin él no hay nunca erotismo, hay algún tipo de abuso. Lo segundo, el erotismo no puede obviar la protección, tanto a nivel corporal (evitar los embarazos no deseados y las ITS, por ejemplo) como también la salud mental (evitar lo tóxico, la violencia, lo que hace daño); lo tercero es comprender que para aumentar el erotismo es bueno permitírselo, es decir ampliar nuestras experiencias. Remarco, nunca haciendo lo que no queremos, no deseamos o no nos gusta.

El erotismo, en definitiva, es una de las tantas posibilidades que tenemos de hacer que nuestro autoconocimiento, se una a nuestro deseo, para que el encuentro con alguien sea capaz de enriquecernos. Humanamente, creo, es una promesa cierta por el bienestar.

sábado, febrero 18, 2023

Carnaval

 El carnaval llega. Con ello llega el color, la música y esa sensación que todos los límites se pueden acomodar de otra forma. Porque pocas festividades asocian de tal manera lo lúdico con todas las edades. Así se une sin problemas la diversión, con lo sensual; lo colorido con lo pasional, lo intenso con lo superficial, lo circunstancial con la vivencia y la fiesta con con la risa y la presencia.

El carnaval fie concebido como un espacio donde uno puede ser uno más, al mismo tiempo de permitirse, si uno se autoriza, a ser otro por un momento tan breve como necesario; efectivamente, vivir el carnaval, siempre debe ser una elección, pero es, luego de la misma, un espacio personal para esa diversión que, por salud, muchas veces necesitamos.

El origen de la fiesta no es preciso, pero si se asocia fuertemente con la época de febrero y con las festividades católicas. Es más, siempre termina el martes antes de lo que se conoce como miércoles de ceniza. Aunque, valga decirlo, algunos sitúan su origen en festividades anteriores, ya sea de los imperios romanos o egipcios. Más allá de su origen, sobresalen como distintivos el color con gran luminosidad, la música con mucho ritmo, el baile con decidida intensidad, las risas con la sensación de libertad, los disfraces con todo el juego que podamos autorizarnos y, valga repetirlo y subrayarlo, la convicción de comprender que la edad no limita vivir esa festividad. Es más, lo lógico es pensar que los años podrían y deberían facilitar la diversión.

Hay una generación, a la cual pertenezco, que también recuerda al carnaval por el uso de agua y de espumas, pero siempre con bailes. En definitiva, el carnaval está asociado a una felicidad efímera, claramente, pero, sincera, dedicada y compartida. Es decir, uno carnavalea porque cree que divertirse es saludable y necesario. Comprendiendo que el carnaval es válido si uno se dedica, sea porque se disfraza con intención de hacerlo o que uno en la fiesta decide liberarse un poco para que la diversión fluya. Finalmente hay carnaval porque hay gente que participa con la misma convicción que uno puede tener. Porque el carnaval es una fiesta que moviliza y facilita que la sensación de alegría surja con cierta intensidad.

Pues, sin pretender ser una guía hacia la felicidad es, por lo menos, indicaciones concretas para buscarla, vivirla y hacerla más constante: la felicidad solo aparece cuando somos sinceros con nosotros mismos y somos capaces de actuar en consecuencia, como también cuando frente a lo que creemos actuamos con la mayor convicción que nos permitimos y que vamos descubriendo. Finalmente, está la verdad de Perogrullo que tenemos: la alegría se reproduce mejor cuando la compartimos.

Así que en este carnaval seamos esos adultos que comprendemos, asumimos y decidimos que lo lúdico es esencial para vivir y que nos hace crecer, porque la risa y la música nos energiza y sólo al compartirla con los demás podemos generar las vivencias que nos permiten ser mejores siempre.. 

domingo, febrero 12, 2023

San Valentín



Este martes 14 se celebra San Valentín, una fiesta que ha tomado auge en nuestro país hace unos años y que habla, concretamente, del amor de pareja, y que, dado que hemos madurado bastante como sociedad, eso incluye expresamente lo sexual como una forma consistente, necesaria, dinámica y deseada de manifestar el amor en la pareja. Es más, el San Valentín actualmente no pide que haya amor, pero si alguna intención de intimidad, se puede decir, a partir de las costumbres vigentes. Pero nos concentremos hoy en la idea original que el amor esté presente.

Sobre esto, aún persisten dos verdades que hacen que lo idílico toque la realidad con fuerza: el amor no es mágico, sino que se concretiza en actos y eso implica disponibilidad y dedicación de mínima. Lo segundo es que en el amor también se presentan problemas y que algunos de ellos nos pueden afectar bastante. Pero se persiste en el amor y, por lo tanto, en su búsqueda, porque hay una convicción general que el amor es una riqueza que no sólo vale la pena, sino que nos ayuda a crecer.

Esto sigue siendo verdad, a pesar que no siempre se ve eso. Mi hipótesis es porque muchas veces confundimos al amor con otras cosas. Desde las más banales hasta otros tipos de sentimientos que hasta pueden ser más profundos y ser algún tipo de amor, pero que no es el que estamos hablando, el amor de pareja.


Definiciones de amor hay muchas y los poetas se han encargado que sean hermosas y elocuentes, fáciles de entender y muy compartidas. Por mi parte lo quiero pensar como la capacidad humana de propiciar el encuentro entre dos personas que se valorizan a sí mismo suficiente y saludablemente, para poder intentar generar espacios y momentos con otra persona para que lo compartido genere un balance positivo de plenitud y satisfacción y sea, también, un soporte posible frente a los inconvenientes que la vida va planteando. Adecuándolo a los tiempos en que las canciones dicen cosas axiales sobre el amor y simplificando muchísimo, sería una persona que es capaz de “comprarse flores” pero que se permite que otra persona lo pueda hacer y disfruta eso de manera saludable.  

Pero, recordemos, el amor existe porque se da y se recibe. Aunque parezca utilitario es una operación deseable; Porque no se basa en nada material, sino en aquellas cosas que existen por ser uno mismo. No se ama por dar una casa –aunque es verdad lo que decía el dicho que “casados” casa quieren- sino porque logran construir un espacio compartido. Es decir, el amor es aquella fuerza que nos impulsa al encuentro con quien amamos y que cataliza virtudes para potenciarque y genera que los defectos no se minimicen, pero se pueda mejorarlos Lo que digo que el amor tiene que ver con la calidad de las relaciones que uno desarrolla y que las personas concernientes potencian el valor que tenemos en sí mismo. El amor no es grande por lo que doy, sino que también se debe evaluar por como lo recibimos. Tanto el mío como el del otro. Por eso a veces, cuando el amor no es correspondido, no se establece el diálogo y por lo tanto el amor es una ficción que nos contamos que hasta puede ser mediática pero no logra ser lo que nos merecemos.

Dentro de esto, y San Valentin de por medio, en el amor de pareja es imprescindible el erotismo como vivencia y esto implica procurar estimularlo. Esther Perel, una especialista en terapia de parejas, define al erotismo como: “el arte y la práctica de cultivar el placer por sí mismo. No es el sexo per se, sino las cualidades de vitalidad, curiosidad y espontaneidad las que nos hacen sentir vivos”. Se trataría, entonces, de devolver la aventura, el juego y la creatividad a nuestras vidas. Pero, no sólo por pensarlo en presente, sino también como una buena “vacuna”, porque cuando los tiempos son difíciles, el erotismo nos mantiene conectados con nuestro sentido de humanidad, esperanza y alegría a pesar de todas las adversidades.

Así que este San Valentin que quienes tienen pareja renueven el entusiasmo del encuentro, la intención del deleite, la búsqueda del placer y la convicción de la compañía. Los que no, renueven la convicción que en el amor hacerlo con alguien sabe siempre más rico.

martes, enero 31, 2023

Caricias

 

 

Si besar es la efímera eternidad del encuentro que debemos buscar, las caricias son, sin dudas, una de las formas de evolucionar. El beso es una síntesis del encuentro, la caricia es la forma de estar. Si besar es una bendición, la caricia es una ofrenda. Besar es encuentro y la caricia es la búsqueda. Efectivamente, el besar es –o debería ser- certeza, mientras que la caricia es la inquieta búsqueda de los caminos ciertos. Aunque, valga decirlo, en ambos casos es ofrecerle una distracción al tiempo, para ser en otro tiempo.

La caricia es agua, es manto, es terciopelo, es respiración, es perfume, es presencia, es ofrenda, es magia, es deseo, es precisión, es abstracción, es mensaje, es jubileo, es epifanía, es historia, es arte, es utopía, es realidad, es quimera, es certeza, es pregunta. Sin embargo, es, principalmente, un acto concreto. La Junta de Andalucía, institución muy prolífica en la producción de material sobre temas de educación sexual y, particularmente sobre educación sentimental de las personas, define a la caricia como todo "estímulo intencional dirigido de persona a persona, que puede ser gestual, escrito, verbal, físico y simbólico y que tiene posibilidad de ser respondido por parte de quien lo recibe", agregaría, como siempre lo resalto, que es aceptado por la otra persona. El consentimiento, subrayo por enésima vez, es condición sine qua non para que cualquier gesto que uno tenga a carácter sexual sea válido, posible y deseable. La línea que separa lo buscado de un crimen. Con consentimiento válido todo, sin él, nada en este plano.


Margaret Atwood, ganadora del premio Nobel de literatura, señala que “el tacto viene antes que la vista, antes que el habla. Es el primer idioma y el último, y siempre dice la verdad ". Aceptemos esto como una verdad, es decir que l
a caricia es la suma de las cosas que se escriben en ese vocabulario único, como un código irrepetible, entre dos personas. Es una forma de braille, de lenguaje de signos, de mensajes en el aire. Aun podemos decir también que serían como hilos de ternura tejidos con ancestral paciencia. Un gesto de comunicación que se deposita sobre la piel del otro transformando, tal que alquimia, lo simple en algo profundo e íntimo.

Pero más allá de lo poético que puede ser lo dicho, es bueno recordar dos cosas concretas: lo primero es que acariciar no es innato, se debe aprender. Básicamente es algo artesanal o sea no solo se aprende, se perfecciona. Para hacerlo no alcanza con efectuarlo y estar atento, sino es central poder escuchar. La otra persona debe ser partícipe. Debemos ocupar tiempo para educarnos y esto implica, siempre, hacer, escuchar, decir, conversar, intentar y mejorar. Debemos olvidarnos de esa idea simple de pensar que los afectos no deben perfeccionarse. Hay que ponerle ganas y esfuerzos, siempre, mas, sobre todo, disposición. Lo segundo que somos seres únicos –por ADN biológico y, sobre todo, por biografía personal, “somos la suma de los caminos recorridos”- eso quiere decir que la caricia que es buena para mí es la que me toca del modo que quiero, deseo, ansío y espero. Si es de carácter sexual debe seguir por los caminos que mi propio mapa erótico tiene. Es a mí el de conocerlo y descubrirlo y, sobre todo a mi el de compartirlo y ayudar al otro a descubrirlo. De nuevo se vuelve inexorablemente con la consigna básica necesaria para una vida sexual optimizada: la comunicación asertiva.

Las caricias pueden decirse que son una orfebrería, por ello, insisto, definitivamente, son una forma de evolucionar como humanidad. Animarse a ofrecerlas, nunca a rogarlas, pero siempre disponerse a recibirlas. Tal vez, así, cumplan su función, porque como alguna vez escribió el poeta: “las caricias son la forma sublime de curar el universo”.

 

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