lunes, junio 30, 2014

Parejas

Leo un proverbio árabe que dice: el matrimonio feliz comparte la cama pero cada uno con su almohada. Los proverbios siempre tienen la riqueza de simplificar con estilo las verdades que necesitamos, o algunas de ellas. En esta simplicidad de redacción radica una cuestión tan elemental y tan olvidada: las parejas existen porque tienen mundos que comparten pero que siguen siendo mundos diferentes. Si, el proverbio es más claro. Lo cierto que una pareja, para poder ser feliz, dinámica, activa y productiva -en el sentido de generar paz, felicidad, placer y enriquecimiento mutuo- necesita que mi mundo exista, tanto como tu mundo como el nuestro. Nadie debería privarse de esos tres mundos. Así, sin dudas, es mejor.
Sin embargo, lo hacemos. A las parejas les cuesta mucho el permitirse esos tres mundos -no siempre, obviamente-, pero muchas veces. Es como que nos olvidamos que la magia con el otro existe porque la decidimos, la permitimos y la deseamos, no porque la imponemos. 
Recortar el mundo del otro conlleva necesariamente, mutilar experiencias y reducir las opciones de hacer nuestro mundo más rico. Obviamente, cada cual decide que ramas podar para que crezcan otras. Pero la sutileza está allí. Cada cual decide por si mismo y no porque el otro lo impone. Allí es donde los mundos de cada se transforman en energías que nos movilizan y hacen que ese mundo compartido tenga más colores, más perfumes, más riquezas.
Y, ¿si lo probamos de este modo desde hoy?


jueves, junio 12, 2014

Intimidad

La intimidad es, sin dudas, una de las formas de encuentro humano más deseada, esperada y mágica que tenemos los humanos. No digo buscada porque no se la encuentra por buscar, sino por estar de espíritu disponible. A ver, podemos procurar espacios especiales, generar climas adecuados -más cinematográficos- podemos hasta manipular tiempo, experiencia y sensaciones. Podemos hasta conseguir que la desnudez sea posible. Pero la intimidad como disponibilidad surge por una instancia muy particular cuando surge, generalmente.
Ella comienza cuando decidimos que comience. Es curioso, pero no surge por el tiempo compartido. Es más se puede tener una intimidad que moviliza en un simple intercambio, casi efímero, en nuestras vidas. Es ese instante en que sentimos que esto -lo que fuera- lo creemos tan íntimo que está encarnado en nosotros y, por algo lo compartimos, aquí y ahora con esa persona. Es, necesariamente, un momento que transfiere paz. 
Es decir que se desencadena simplemente porque se combinan, sin ciencia de por medio, una disponibilidad, con una necesidad, en una ocasión, con alguien que ofrece, por un instante -que se puede prolongar mucho- la energía, por llamarla de algún modo, para que la alquimia aparezca.
Allí, en ese momento, todo toma sentido de una forma que no se describe, se percibe, real, concreta y eso nos envuelve. Así, los momentos, necesariamente se ordenan de alguna forma y, algunos de ellos, se transforman en momentos vitales para cada uno.
¿Cómo se mantiene? ¡una pregunta y tanto! Pero la respuesta es fácil. Como se mantienen las buenas cosas. Cultivándolas. En este caso, con lo que necesita toda artesanía. La comunicación que siempre se debe perfeccionar y que siempre necesita de dos que deben hacerlo; con la autonomía que, a mi entender tiene que ver con el pudor -en su sentido amplio-, con los límites que se modifican en el día a día e implican siempre saber que hacemos "camino al andar". Con el mágico retorno que produce la intimidad: el placer y una sensación de paz y serenidad. El resto es, como la vida misma, se puede planear pero siempre hay que vivirla.





jueves, mayo 29, 2014

Círculos

Las personas tenemos círculos que, superpuestos dan sentido, validez y consistencia a los actos. Uno es el círculo de las ideas. Ese conjunto de pensamientos que tenemos y que surgen de nuestras normas internas –o externas asumidas como propias-, de nuestra propias lecturas éticas que hacemos  -que pueda o no coincidir con la del grupo mayoritario, puesto que siempre coincide con alguna-, con la claridad que tengamos para pensar; el segundo círculo está dado por los hechos como conocimiento adquirido. Como lo aprendido de alguna forma pero que le damos una consistencia en lo real, en lo que pasa. El tercer círculo pasa por los sucesos que nos acaecen y que llevan al pragmatismo puro, aquel de poner el cuerpo, a lo que viene.
Lo ideal es que los tres círculos coincidan y entonces los “planetas se alinean” y se produce una experiencia enriquecedora, benéfica, útil, placentera y que se guarda como momento atesorado. Como una vivencia que nos define. En definitiva esos momentos vitales que todos y todas tenemos y merecemos.
Cuando no pasa, el ruido aparece, un ruido que nos pesa. Un ruido que surge de una suerte de falta de sentido. De choque entre “esos planetas”. Sólo tenemos dos soluciones posibles. La primera, previa, tratar que nuestros círculos sean amplios para albergar mayores sucesos. Que no sean esquemáticos, rígidos, estrictos por más que seamos ordenados para vivir y pensar. Lo segundo es, si el ruido aparece no dejar que crezca, pedir ayuda, buscarlas y empeñarse en “alienar los planetas”. Tal vez, ese siempre sea el camino a la felicidad.

jueves, mayo 22, 2014

Sueños

En portugués tienen dos palabras para nuestro sueño:  Sono e sonho. La primera la utlizan para el dormir y esa sensación tan especial que tenemos, en ocasiones, cuando nos despertamos temprano  (por más que Dios ayude). La segunda la reservan para los sueños en el sentido de imaginar cosas que esperamos, deseamos y queremos conseguir, a pesar de lo difícil (I´ve a dream, de Martin Luther King, aquello que tantas veces son las utopías que nos hacen avanzar).
En varias ocasiones ambos sueños son la síntesis de una suerte de felicidad. Pienso, por ejemplo, en los cumpleaños y en los nacimientos. En esas ocasiones que cuesta conciliar el sueño y, sin embargo, no es la angustia ni la preocupación la que nos impide sino el poder sentir que el momento es tan especial que bien merece la pena eludir el “sono” para dar tiempo al “sueño”.
La vida misma incluye todo lo que nos pasa. Incluye la vigilia y ese “sono” necesario y reparador –OJALÁ-. También incluye los “sueños” como imagen, deseo, motivo y fuerza para que la contraparte de esos sueños, el día a día donde se ejecutan de la manera que se pueda. Algo así como “a Dios rogando y al mazo dando”.

Por ello, ojalá todos podamos conciliar el sono para que las fuerzas no falten para nuestros sonhos. Así, todo cumpleaños –o lo que fuera- y, sobre todo, todo nacimiento, sea la mágica conjunción de la esperanza real de una felicidad que nunca debe terminar y siempre ser trabajada y compartida.

viernes, mayo 02, 2014

Negociar

En las elecciones, como en la vida misma, se negocia. Negociar no es intrínsecamente malo. Es, seguramente, necesario. Pero negociar no es sinónimo de comprar voluntades, ni convicciones, ni ideas. Menos votos.
Todos negociamos. Es habitual, inevitable por el hecho de ser humanos. La opción sería imponer todo y hasta utilizar la fuerza  para que los demás hagan lo que uno quiera. Si, prefiero negociar que comprar y que imponer. Ahora bien, ¿todo se puede negociar? Creemos que no. Allí viene lo personal: cada uno sabe las cosas que no es capaz de negociar –o que le ofenden  realmente hacerlo: cosas materiales, cosas espirituales, convicciones musicales, gustos diversos, ideas que uno cree revolucionarias, etc.-. Lo cierto es que todos creemos que hay cosas que no se deberían negociar. Por ello, pensamos que hay cosas que la comunidad donde estamos –vivimos, trabajamos, estudiamos, investigamos- no debería ser moneda de cambio. Por ejemplo, muchas personas discursean –algunos lo creemos firmemente- que la dignidad humana no debería ser nunca un tema de negociación. En el caso de la comunidad universitaria, por ejemplo, también hay cosas que no deberían ser negociables: nunca aceptar títulos comprados –por el valor que queremos darle a lo académico-; no permitir la falta de normas éticas para toda investigación; impedir la destrucción del patrimonio universitario y social; proscribir el uso de los recursos públicos para el enriquecimiento personal ilegal; oponerse a la designación de ineptos e incapaces para un puesto de responsabilidad; No aceptar aquello que atente contra los DDHH; no tolerar la violencia como mecanismo de venganza o de presión. Sí, todos tenemos límites para negociar: Ojalá que quienes lo deben hacer también lo tengan y sea aquel que impide manchar el deseo de “pedes in terra ad sidera visus”.


domingo, abril 27, 2014

¡Aquí estamos!

Hoy se recuerda la SHOÁ. La memoria presente para no olvidar lo sufrido pero , también para no permitir que pase nuevamente o de formas nuevas, porque el ser humano sigue siendo capaz de todas las atrocidades pero también de decir ¡Aquí estamos! Frente a la barbarie, al intento de destrucción de la dignidad de toda la humanidad. Porque la Shoá nos recuerda que hubo personas que mataron, masacraron a otras personas. Personas como vos y como yo que, casualmente, tenían una fe en particular, pero seres humanos que nacen, crecen, sienten y tienen sus virtudes y defectos, como vos y yo.  Si, esas personas fueron masacradas de las formas más crueles, horribles y denigrantes. Se destruyo vidas, familias y demás. Pero hubo personas que dijeron ¡Aquí estamos!
Hoy, se recuerda la Shoá y con ello se nos exige tomar partido y darnos cuenta que debemos ser esas personas que dicen ¡Aquí estamos! Cuando la discriminación se hace presente, cuando el otro no es reconocido, cuando la dignidad de cualquier es denigrada. ¡Aquí estamos! Es una plegaria hecha acción, es una oración no sólo elevada sino es la voluntad sagrada de ser parte de la humanidad que quiere que la memoria sea paz, dignidad y esperanza permanente.

¡Aquí estamos! 

jueves, abril 24, 2014

Democracia

No hay democracia –ni aún la universitaria- sin libertad. Si, lo sabemos, la libertad implica un tratado filosófico y más para definirla. Pero, “a buen entendedor…”,  podemos decir. Libertad nos dice mucho a todos. Y, sobre todo, nos dice que no es libertad. Por ello, en esa afirmación, simple pero contundente, radica una definición de varias cosas que son imprescindibles para una democracia.
Así, afirmamos que para que haya libertad –dejemos la discusión filosófica para otro momento- es necesario, imprescindible, ineludible que la dignidad sea respetada, que los Derechos Humanos –en toda su amplitud- sean promovidos, resguardados y protegidos,  que exista una noción de bien común que no excluya a quienes más necesitan –en la práctica real y no sólo en los discursos y los números- y que se estimule la autonomía real y concreta de todos y cada uno de los habitantes.

Todo ello, se debería fomentar de muchas maneras. Existen recetas económicas, sociales y sanitarias para aspirar a optimizar cualquier modelo. Algunas de ellas, lo sabemos, fracasaron rotundamente. Se podría hacer análisis sobre ellos. Se podría pensar en términos de ideologías –del lado que quieran- que sugieran con más ahínco o menos, que van a conseguir el ideal en este sentido. Todo se puede hacer pero, hoy, creo –e insisto- que todo el secreto de la eficacia de cualquier modelo se basa en cómo se establecen los sistemas de control al poder, porque es el poder el que permite la corrupción que afecta la libertad, la autonomía, el bien común, los DDHH y, en definitiva la dignidad humana. Es decir que, con una convicción total, no hay democracia viable -la que permite el camino y la garantía de la libertad- sin una lucha real, concreta, eficaz y seria contra la corrupción. El resto son ilusionismos discursivos, utopías engañosas y estafas políticas. Por eso, aún pedimos, democracia. Como una necesidad irrenunciable para el futuro de todos y todas.
Publicada en La Gaceta el día 27/4/14

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