jueves, diciembre 12, 2013

Límites

¿Cuál es el límite que debemos tolerar? Siempre es individual pero, ¿existen normas sociales que está más allá del límite que como grupo, colectividad, conjuntos de seres humanos debemos exigir? ¿Existen situaciones que pueden pasar que nos deben llamar a la reprobación a todos/as? ¿Es, tal vez, la violencia, usado como única moneda de cambio, una de ellas? ¿es la negación de la violencia evidente porque no nos afecta? ¿Es la indiferencia ante el miedo, el sufrimiento? ¿Es, el atropello del poder porque uno no cree en armarse? ¿Es cuando creemos que armarnos es la solución? ¿Es ante la imbecilidad de negar lo que salta como evidente?
A veces, la respuesta no debería ser complicada.

martes, diciembre 10, 2013

Libertad sexual


La libertad sexual no consiste en poder hacer todo, sino en poder decidir qué hacer. Así, decidir experimentar sexualmente algo, cualquier cosa, puede servir para mostrar la libertad sexual. Sin embargo, la verdadera libertad sexual también incluye el poder decidir “no quiero experimentar esto o aquello”. Cuando hablamos de decidir es fundamental que eso incluya la claridad sobre ese procedimiento racional y volitivo de considerar los elementos disponibles, los sentimientos involucrados, el conocimiento de uno mismo y otras cuestiones para elegir. No es simplemente el hacerlo. Es asumir y consentir en su sentido real y concreto.
La libertad sexual no incluye, necesariamente, el manual del kamasutra –aunque maravilloso es el poder seguirlo un poco o mucho-, ni tampoco la concreción de cada una de las fantasías que nos desvelan –aunque ellas puedan ser un festín de placer en tantas ocasiones-, ni tampoco el cumplir una lista mitológica de deseos sexuales –aunque sea espectacular poder hacerla y jugar con ella-. La libertad sexual incluye la capacidad madurada de encontrarse con el otro para recorrer caminos de placer e intimidad, donde el límite esté dado por la comunicación más diversa que podamos descubrir. 
La libertad sexual es la que nos permite experimentar la intimidad como un espacio de seguridad tal, que el otro pueda sentirse en la tranquilidad de desnudarse siempre un poco más y, viceversa. Quizás, un ejemplo concreto de esa libertad sexual sea cuando somos capaces de sumergirnos en una experiencia novedosa con el otro y, al no gustarnos, poder decirlo; decir no me gustó, no quiero repetirlo y lo que haya después sea, inevitablemente, una intimidad que respira aún más gozosa.

La libertad sexual es, tal vez, el  norte que marca el encuentro con el otro de un modo creativo, diverso y genuino. Por ello, la promovamos, sabiendo que ella, siempre nace en el pudor que se valoriza.


lunes, diciembre 09, 2013

Sobre comparaciones y...el hoy

Al fondo la luz. Como la vida misma -y la muerte dirán algunos-. Sin embargo, para que la luz aparezca, la sombra tiene que estar. Aunque sea la conciencia de ella. La percepción de algo necesita la comparación de otra cosa. Comparar. Es difícil que esta función cognitiva no nos acompañe un poco mucho, un poco siempre. Pero todo punto de comparación siempre implica que tomamos decisiones, si...¡como la vida misma! 
Decisiones sobre lo que queremos comparar y, sobre todo, con que lo queremos comparar. Pero eso, lejos de ser evidente, es una compleja formula que toma elementos objetivos y lo multiplicamos por factores que son muy variables: autoestima, estímulos, sensaciones y demás. Es decir, no somos objetivos, pero si lógicos. Lógicos en el sentido que encademos los elementos y con ellos encontramos resultados. A veces, no nos damos cuenta que en esa cadena que utilizamos hay varios eslabones que no creemos que están incluidos pero allí están.
Si, comparemos, pero lo hagamos con la intención de defender la equidad, de potenciar la compasión y de ayudar a que podamos andar un poco más ligeros de equipajes y más felices de andar

sábado, noviembre 30, 2013

Sobre el sexo, el amor y demás

“No saber amar, no significa que no se ame”. Leo en un libro. Aprender es entonces la clave. ¿Pero se puede aprender a amar? Ya lo dije, se puede enseñar. Se puede mostrar la tonalidad de las emociones, las necesarias habilidades, se puede mostrar la paleta de colores, sonidos y sabores que nos rodean y ver como se combinan mejor. Además, se puede aprender a escuchar como laten los corazones y lo que los diferentes sonidos puedan decir. Si, son imágenes y evocan a poesía, aunque sea ya gastada y por ello no pulida. Porque el amor sigue siendo fuente de poesía o, tal vez, rima con poesía. Pero que eso no nos confunda. Amor sigue siendo real, concreto y de día a día. Amamos porque aprendemos a hacerlo y para ello, nunca mejor dicho “a dios rogando y con el mazo dando”.  Es decir que el amor existe no sólo porque lo sentimos sino porque lo “laburamos”. Porque nos empeñamos en que eso implique superación para intentar otra vez algunas cosas y, sobre todo, porque existe un deseo –como motor- para el intento sea un poco mejor, cada vez.
Ahora encima, lo complicamos, el amor incluye tantas versiones que cada una de ellas conlleva dimensiones o manifestaciones diferentes. Formas de comunicarnos, de hacer, de ofrecer, de pedir, de sentir, de conectar, de un largo etcétera que nos obliga a sintetizar con una sola palabra universos diferentes, que tal vez tengan la misma esencia –el bien del otro- pero que constan de tantos matices que sobresalen de maneras tan disimiles que la diferencia es notable. A eso, encima, le agregamos que utilizamos el amor para validar cualquier cosa que nos incomoda, en ocasiones. Así, hablamos de amor con la liviandad que nos permitimos tantas cosas, en ocasiones y, obviamente, “no en tu caso”.
Ahora, sobre amar y sexo. Es decir, amar a una persona con la que queremos y tenemos una intimidad que deseamos. Eso implica nuevos aprendizajes, puesto que el sexo, el sexo que se disfruta y el que siempre se puede disfrutar implica aprender y mucho….no se trata de inervaciones y flujos –aunque nunca viene mal para algunos aprender un mínimo- se trata de la utilización eficaz de los tres recursos que orientan la verdadera educación – aclaro: a esto sólo lo firmo yo-: la comunicación como forma de reconocer al otro y de ser reconocido por el otro; las habilidades como las capacidades de hacer que el otro conozca mis limites y conozca los suyos y decidamos conjuntamente como avanzar con ellos y, eventualmente, sobre ellos y el comprender que la diversidad conlleva, también, el creer que los valores no son únicos sino personales y colectivos y que la educación implica asociar límites para que respiren adecuadamente. Lo último siempre será la economía exigente del daño.

Si, amemos y “sexemos” como soñamos, pensamos o sentimos. Para ello, sólo queda el camino del aprendizaje. El resto, lo dejemos a los animales que les va bien por ser animales.

viernes, noviembre 29, 2013

Una foto.....

Miro la foto y siento el peso de las cadenas. De esas cadenas que aún encadenan a la humanidad. Me rebela, como siempre. Desde lo humano que soy. Porque soy lo que soy, como dice la canción. Me rebela porque la barbarie es humana y porque soy humano. Me rebela porque la estupidez es humana y porque lo soy. Humano soy y nada de lo humano me es ajeno, escribía el filósofo.
No soy responsable, lo tengo claro. No soy culpable que un par de bárbaros tenga la capacidad de destruir la expresión de otro y que para hacerlo no tenga el cerebro ni siquiera para hacerlo con un poco de inteligencia. No, no soy responsable y menos culpable. Como nadie lo es por ser “quien es”, en la medida que eso no destruya al otro.
Pero no por ello no deja de rebelar y de revelar a uno. Revelar a uno que aún estamos lejos de llegar a donde avanzamos, una humanidad que sea más justa, más equitativo, más inclusivo, más reconocedor de la diversidad. Capaz de extirpar el machismo como algo que sirva para algo más que para poner freno al avance necesario de todos y todas.
Rebelar, porque es necesario hacerlo. No podemos dejar pasar lo contundente de ciertas cosas y decir no, que no lo aceptamos. Que queremos avanzar y que eso sólo se conseguirá erradicando el machismo, entre otras cosas. Si. Es necesario rebelarse. Lo merecemos y lo venimos gritando, como humanidad desde siempre, a pesar de todo.


martes, noviembre 26, 2013

Algo sobre el amor



Un amigo me contó hace poco lo siguiente: “Ayer, crucé a quien me había jurado amor eterno. Crucé es la palabra adecuada. Al hacerlo me ignoró. Si, tal vez no me vio pero no puedo verlo de otro modo, puesto que antes el no verme no era una razón ni excusa, podía intuirme”. Si, el amor siempre es eterno mientras está. A pesar que sabemos a ciencia cierta que somos mortales y que por ello las cosas, todo, dura lo que dura y no más. Es decir, podemos saber y sentir que nuestro amor durará toda nuestra vida y con ello nuestra eternidad misma, la que se instala entre dos instantes fugaces de la eternidad. Pero no podemos, sentir que la certeza que decimos se mantendrá, ni la que nos dicen tendrá alguna perennidad más allá de ese instante. Creemos y necesitamos creer. Eso siempre nos da el solaz de saberlo. Además, le dije, tantas veces, el amor es algo que nos envuelve mientras vivimos otras vidas. ¿Quién sabe?
Es curioso que todos reconozcamos que el amor es una dimensión tan esencial para nuestra vida, para nuestra humanidad sin embargo aún es tan indefinible como siempre. Lo sentimos cuando lo sentimos y, sin embargo, no siempre que lo sentimos lo sentimos. Sólo parece que el tiempo nos posiciona con respecto a él y lo que sentimos.
Pensemos un momento cuantas cosas hemos hechos en nombre del amor. Al hacerlo veremos que todo eso que podríamos guardar en un baúl imaginario tiene la variedad de nuestra vida, de nuestras vivencias, de nuestros momentos. Tal vez la única constante sea que cuando lo hicimos pusimos el máximo disponible de nosotros mismos. El máximo disponible que podíamos ofrecer. Como si fuera, aclaro es una metáfora solamente, una función que ofrecemos para un público siempre selecto.

Mi amigo, lo único que me dijo fue la verdad que siempre nos olvidamos: “sólo sé que yo continúo amando, aunque todo sea diferente”. Tal vez porque se ama porque se ama y no por otra cosa. O sea que sentimos lo que sentimos porque lo sensible está en nuestras percepciones. El amor, así será. Algo que estamos lejos de comprender y al mismo tiempo impedidos de no sentirlo como imprescindible. Tal vez por eso siempre lo esperamos, en un banco imaginario que nos ofrece la idea de la paciencia pero no de la inactividad.

lunes, octubre 21, 2013

Un día raro

Un día especial. Un día para la introspección. Un día para la nostalgia. Un día para festejar. Un día para la sonrisa. Un día para la lágrima. Un día, como tantos otros. Hoy es un día raro si uno hace algo de eso en particular. Sin embargo, estamos llamados a hacerlo. Si, tengamos días raros. Días donde la sorpresa puede aparecer y con ello, el amor, o el recuerdo vivo de él. Un día donde podamos sonreír, llorar y más. Un día donde los estímulos nos hagan recordar que "Carajos que es bueno estar vivo".


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