viernes, septiembre 19, 2014

Historias



Todos tenemos historias. Cosas que nos han pasado, que hemos vivido en este andar por donde andamos. Algunas de ellas son bellas otras, tal vez, no tanto. Si lo pensamos, aún en esta época de redes sociales, las historias las vivimos como podemos y las contamos como la sentimos o como queremos. Detrás de todo ello siempre están las personas que la han vivido y que, en ocasiones, hasta pueden compartir lo vivido de la misma manera. Sin embargo, cada uno es su propio biógrafo. Cada uno sabe bien qué cosas incluye en sus historias, cuales calla, cuales son una constante, cuales evitamos siempre. Pero, la mayoría de las veces no somos nuestros mejores intérpretes ya que es inevitable que no siempre seamos justos con nosotros mismos. 
Exageramos, minimizamos, deformamos, pimentamos y otras cosas sobre lo vivido. De alguna manera nos permitimos el lujo de intentar la felicidad que siempre uno espera que sea una ambición. Pero más allá de todo, de cada cosa, de cada historia, de la forma de contarlo o de decirlo, detrás hay una certeza: somos los protagonistas y con ello, nuestros pequeños o grandes miedos, nuestros diversos errores, nuestras inseguridades, nuestras preocupaciones y, también, lo contrario: la inevitable tentación de creernos dioses, la infalible convicción de aspirar a ser felices, la inocultable certeza de acertar, aunque sea algunas veces y el deseo, contenible o irrefrenable, de necesitar al otro para poder sentirnos más humanos.

Si, tenemos historias que no terminan porque somos nómades en esta vida. ¡Celebremos esto!

jueves, septiembre 04, 2014

Día de la salud sexual

El 04 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Salud Sexual con el lema: el bienestar de la sexualidad. Día que invita, esencialmente, a reconocer y validar los derechos sexuales de las personas y contribuir a lo necesario para tener salud sexual y disfrutarla. Para que esta se consiga es axial trabajar en cuatro áreas: 1] educativa: que tanto a nivel formal como no formal estimulemos, promovamos y nos comprometamos con una educación sexual integral que estimule, por ejemplo, el poder adquirir conocimientos, fomentar valores y estimular comportamientos saludables relacionados con la sexualidad; siempre partiendo del aprecio y respeto por el propio cuerpo y de promover la expresión de sentimientos como parte de los derechos. 2] Interpersonal: para favorecer que las personas puedan desarrollar y mantener relaciones significativas durante toda la vida; así, que puedan participar en relaciones sexuales consensuales, libres de explotación, honestas, agradables y protegidas; lo que implica que puedan comportamientos sexuales que sean perjudiciales para sí mismo y/u otras personas. 3] Social: que como grupo social podamos generar condiciones para que toda persona pueda afirmar su propia orientación sexual, identidad y expresión de género y defendamos el respeto a las orientaciones sexuales, identidad y expresión de otros géneros, lo que implica rechazar los estereotipos sobre la sexualidad de diferentes poblaciones y, más importante, demostrar respeto por personas con diferentes valores sexuales. 4] Sanitario: garantizar que se pueda consultar libremente sobre la salud sexual en los centros de atención de la salud.

El bienestar de la sexualidad contribuye al desarrollo de las personas y, por consiguiente, para que una comunidad sea más saludable. La salud sexual, por ello, es un derecho que tenemos. Lo exijamos, nos lo merecemos.
Artículo publicado en La Gaceta 4/9/2014 

miércoles, septiembre 03, 2014

Nuevas notas sobre los celos




Están allí, en la lectura errónea de algo. Siempre están en ese lugar. No son intuitivos, ni creativos, ni eficaces. Son violentos, son perjudiciales, son mutilantes. Es verdad, algunos lo sienten y otros no. Pero no quita, siguen siendo eso que afecta, surge como un dolor profundo que uno se hace o hace al otro. Son así. Se tiene celos por lo que uno se imagina, nunca por los hechos.  No se tiene nunca celos por una posibilidad, sino por la probabilidad. Esta diferencia no es rebuscada. Posibilidad tenemos todos de encontrarnos alguien que sea más simpático, sensual, alegre o lo quesea que nos atrajese. Esto es la vida. Probabilidad es lo azaroso. Lo primero es lo que la vida misma nos ofrece que, me gusta decirlo, de este modo: la vida siempre nos da la posibilidad de ser felices. La probabilidad es algo más de lotería. Quizás pase, quizás no y aún con muy bajas probabilidades actuamos.
Los celos están allí, en el camino a cualquier cosa que nos puede producir el placer que se perfecciona, el diálogo que construye, el intercambio que nos mejora, la franqueza que nos hace maravillosamente cómplices. Los celos nos alejan de una manera que no permite nunca que se acerque el otro porque los celos torpedean los recursos para que la intimidad pueda desplegar todos sus recursos.

Si, tenemos celos. Es bastante habitual. Pero, no aceptemos nunca que ellos son parte de lo necesario, de lo inevitable para el encuentro, para el amor, para la intimidad, para estar con el otro. Nos rebelemos todas las veces necesarias contra ellos para así poder permitirnos, indefectiblemente, la posibilidad real de la felicidad, del encuentro que permite sentirnos testigos y protagonistas de la intimidad.

martes, septiembre 02, 2014

Historia


Todos tenemos una historia. Vos, yo y ella. Todos nosotros. Una historia en la que juntamos lo que vivimos siempre contado como creemos que lo hemos vivido. En ella, y para nuestra tranquilidad tenemos testigos, muchas veces, que nos acompañan en nuestro relato, sosteniendo nuestra historia y permitiendo que ella nos pueda producir el placer de haberla vivido. En ocasiones, aceptemos, lo contrario. 
Estos testigos que forman parte de la red que construimos, ora consciente, otras casi sin querer. La que se arma con los vínculos saludables que podemos tener. Una red que, sin dudas, contempla esos momentos vitales que nos definen, en ocasiones, u, en otras, sostiene nuestra idea de felicidad.
Estos testigos que tenemos son quienes nos ayudan a velar por aquellos recuerdos que hemos atesorado por las razones que sean. 
Sin embargo, lo sabemos porque lo hemos vivido muchas veces, los testigos, por razones diferentes, se pierden o sufren amnesia o nos contradicen en los recuerdos perennes que tenemos; o simplemente se olvidan de todo para castigarnos o perdonarnos. O, quizás, nos engañamos.  Sea de un modo u otro, nos obliga a renunciar de algo que pensábamos constante.  Con ello a cuesta nuestra historia sigue y, seguramente, a pensar de ese testigo que ya no recuerda, nuestra piel -como síntesis- aún recuerda. La inevitable que nos acompaña, ruega testigos pero está siempre en nosotros a pesar de ellos, de ellas.

sábado, agosto 23, 2014

Sincronía

Hacer las cosas al mismo tiempo, es una maravilla. Lo que se llama sincronía. No tiene que ser la misma cosa sino cosas que se complementan, como un ballet, o una danza. Algo que nos magnetiza. Cuando vemos que dos personas se acompañan como complementándose uno ve en ello la magia de lo profundo. Como si el cosmos estuviese ordenado. Será por eso, quizás, que llamamos química cuando el otro –cualquier otro- parece que anticipa nuestros movimientos y nos permite una suerte de escena de patinaje sobre hielo: precisa, bella, activa y plena de riquezas.
¡Así debería ser la vida! Tonterías. La vida es lo cotidiano como constante. Lo que hacemos en cada momento, los errores y los aciertos, las alegrías y enojos. Los zigzags inevitables; los encontronazos, las molestias, los disensos y todo lo otro, o sea lo contrario a todo eso. La vida es el andar por un tiempo y espacio que nos va tocando en suerte procurando disfrutar, sentir, creer, vivir, comunicar, amar y más cosas.

En esa vida, la que vamos andando, vale la pena procurar la sincronía. ¡Of, course! Lo digamos, pero eso implica comprender que, como comunes mortales que muchos somos, hay que “laburar” para ello. La sincronía no es una cuestión de ilusión, es trabajo constante para el otro, con el otro, por el otro. Así, no haremos alquimia, sino encuentro, no haremos engaños, sino certezas y así, seguramente, el andar por la vida será la aventura por el camino que dicen lleva a la felicidad. 

viernes, agosto 22, 2014

La síntesis



Mi padre decía que la síntesis era una actividad maravillosa. Porque hilaba las partes de algo para formar un todo  pero, para él, se realizaba con tal creatividad que surgía, inexorablemente con una marca de identidad. Algo así como cada uno tiene sus propias síntesis. Que no es lo mismo, valga aclarar, que cada uno tiene su propia versión. Veamos, una síntesis es un esfuerzo para reflejar algo de manera que el otro lo perciba con la suficiente claridad, contundencia y comprensión. Es decir, uno cuenta lo que ha percibido, procurando que ello se acerque a lo que todos han podido percibir. Pero la síntesis, como hecho creativo, introduce ese trazo personal, una suerte de firma intelectual, que, en pocos casos, es irrepetible.
La síntesis es el esfuerzo interior por el otro, sintetizamos porque el otro está allí y lo reconocemos. Es la apología del diálogo puesto que una síntesis muestra algo y por más que está cerrado se abre a lo nuevo, a quien la recibe. Es más, podemos decir que una buena síntesis es la que permite que el camino, en este caso intelectual, siga. Algo así, como en bioquímica, que definen la síntesis como “proceso de obtención de un compuesto a partir de sustancias más sencillas”.
Si, es la síntesis algo maravilloso que no surge por querer hacerlo sino por empeñarse en intentarlo. Esto implica procurar que el otro, ese otro necesario, fundamental, ineludible, nos acompañe y al hacerlo nos permita hacerlo, y, luego, otros más. No por nada la poesía, la creatividad como intento mágico de síntesis, se basa en poder hacer que todos percibamos algo que nos evoca lo que nos compromete.

Procurar la síntesis, no implica, claro está, ser sintéticos. Buscar la síntesis es explorar en nuestra mente la alquimia para trasmitir un todo desde nosotros mismos a otro. Un “otro” que, ojalá, reciba el esfuerzo como un presente.

jueves, agosto 21, 2014

Día a día


Día a día que pasa somos un poco más viejos. Así es la vida misma. Nacemos y comenzamos a utilizar todos los días que “están en nuestro calendario”.  Y, como hecho curioso, sabemos los que nos quedan atrás  y nunca los que nos quedan delante. Pero para adelante programamos, soñamos y deseamos. Para atrás, la memoria nos permite añorar, recordar y demás. Pero uno y lo otro lo hacemos hoy, aquí y ahora. Si, la vida es presente y envejecer es, solamente, haber utilizado el día de hoy como sea.
Luego, con el tiempo, vamos viendo en detalles que ya no somos tan jóvenes. Es tan normal que no tiene ningún sentido no reconocerlo. Como tampoco es correcto pensar que ya paso lo mejor, aun habiendo pasado lo magnifico y excelso. La vida, o sea lo que nos queda para adelante, siempre tiene la capacidad real de producir fiesta, júbilo, éxtasis y así catalizar cualquier cosa en nuestra felicidad. Así de simple.

Una capacidad efectiva de suplir nuestras carencias –muchas reales, concretas y ciertas- por un abanico de cosas que nos permiten que la vida misma siga siendo la posibilidad magnífica del encuentro con el otro, de la comunicación en sus opciones, de las emociones como prueba de estar. En definitiva de sabernos aquí y ahora con la felicidad, o sus opciones, a nuestro lado. 
Así, la vida misma que se tejen en nuestras vivencias vividas -muchas de ellas añoradas, que nos da fuerzas en nuestros momentos vitales, nos garantiza, como debe hacerlo la esperanza, que el futuro aún podemos escribirlos un poco mejor, independiente de lo que ya hemos vivido. Por ello, hoy, será nuevamente un buen día.

Entrada destacada

Deseos 2020

Este año es bisiesto. Como cada 4 años, dirán, pero esta vez lo noté. Un día más, un año diferente. Una ilusión de creer que lo excepcio...