miércoles, julio 29, 2026

Odisea

 De un tiempo a esta parte, me he convencido de que el ser humano es nómada por naturaleza.
Vamos por la vida a veces en grandes desplazamientos; otras, quizás, sin movernos del terruño. Sin embargo, la vida en sí misma es un viaje. Tal vez esta idea nació en mí con la poesía Ítaca, de Constantino Kavafis, tan estrechamente asociada a la Odisea: siempre estamos haciendo un viaje.

Parece que solo contamos aquellos trayectos que hablan de aventuras, de desafíos y de hazañas capaces de impresionar. ¿Quién no se sorprendería al escuchar o ver cómo resistimos al canto de las sirenas o cómo enfrentamos a un cíclope? Pero cada cual conoce los pequeños y grandes retos que va teniendo en la vida y la forma en que los afronta, por más que no siempre lo reconozca.

La medida de nuestro avance no la dan los obstáculos por sí solos, sino la capacidad de analizar lo que nos pasa, de comprender nuestra identidad, de intentar identificar en qué lugar reside lo que somos o el hogar que queremos habitar. Y, finalmente, en cuánto esfuerzo hacemos por no ser crueles y, si lo hemos sido, en cómo recomponemos lo hecho para producir algún beneficio.

En esa historia de recorridos, también importa cómo analizamos nuestras pequeñas idas y vueltas, y cómo buscamos la coherencia dentro del proceso de ir escribiendo nuestras propias definiciones. Ser coherente no significa decir siempre lo mismo, sino saber identificar los valores y elementos clave que deben guiar nuestro norte.

Nuestro barco puede enfrentarse a grandes tempestades, pero la intención firme de revisar las equivocaciones y de procurar que nuestra identidad se mantenga sólida para poder volver a lo que consideramos hogar, es lo que da sentido al trayecto. Esa es la Odisea que nos define como seres humanos. Eso es lo que nos hace, definitivamente, nómadas. Como nos recordó Kavafis para siempre:

«Ten siempre en tu mente a Ítaca.

Llegar allí es tu destino.

Pero no apresures el viaje en absoluto.

Es mejor que dure muchos años

y que ya viejo meches en la isla,

rico con cuanto ganaste en el camino,

sin esperar que Ítaca te dé riquezas.

Ítaca te dio el hermoso viaje.

Sin ella no habrías emprendido el camino.

Pero no tiene ya nada más que darte.


29/7/2026


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