miércoles, julio 22, 2015

Recuerdos

De repente llegan. Aparecen en algún rincón o, a veces, con una fecha. Se cuelan por donde pueden y si tenes suerte, resaltan en detalles, en fotos, en lo que lo evoca. Así, un momento compartido hace tiempo, un gesto que te da una sonrisa, una palabra que llama, algo, cualquier cosa te hace que se haga presente.
Los recuerdos, no importa cuán fidedigno sean, están allí, toqueteando a las emociones. Se hacen presentes, porque están y están porque han tenido valor y lo siguen teniendo.

Recuerdos de un tiempo anterior, ya pasado, quizás; Simples formas de escamotearle un poco a esa ausencia que aparece constante y dura. Los recuerdos son el lujo que nos damos quienes hemos vivido.
Hay días, en lo que importa saber es que los recuerdos invocan a momentos compartidos. Porque hay días que sólo necesitamos eso, recuerdos que nos hablen de lo que supimos hacer con el otro, de lo que logramos vivir. Así, las vivencias convertidas en recuerdos son una suerte de bálsamo que, aunque sea un poco, nos alivia de esa ausencia que nos inunda. 
Por eso, esas imágenes que te abrazan, te hablan y se callan, son más que un homenaje, es la forma que tenemos, en ocasiones, de sentirnos que, aunque por un segundo, estamos acompañados, en la necesidad de presencia que tenemos.

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Va por ti, este 22 de julio 

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