sábado, diciembre 11, 2010

El paraíso


La noción de paraíso es parte de nuestra cultura occidental. De cierto modo creemos que existe un espacio donde el mal no nos puede afectar, donde estamos fuera de su esfera y que llegamos por méritos propios luego de variados sacrificios.
El paraíso es un lugar físico, siempre nos imaginamos eso. Es siempre más fácil pensar en lo tangible. Un lugar donde el sol, la fuente de la vida está omnipresente. Donde los colores claros resplandecen y nos estimulan. También, creemos que el paraíso es algo que recibiremos en algún momento, como pensando -esperando- que está siempre lejos. Ese lugar físico que se asocia a naturaleza, claridad, tranquilidad es también el lugar esencial donde podemos encontrar la paz que nuestro espíritu ansia con casi desesperación. El paraíso es el lugar físico que nos permite expandir nuestra felicidad de modo ilimitado, que nos permite el gozo de sentirnos en libertad y sobre todo que nos hace sentir que el placer siempre esta al alcance de nuestras menos.
Dicen que el infierno debe ser lo contrario, sólo por eso de polos opuestos. Donde la infelicidad reina, donde el placer esta oculto y sobre todo prohibido. Donde el amor, no tiene cabida.
Creo que la gran diferencia en este mundo que conocemos es una sola, la que se basa en las necesidades satisfechas. Es esa la piedra angular que construye el paraíso y aleja el infierno y viceversa. Sentir que las necesidades que uno considera esenciales están satisfechas. Solo eso da la paz, la tranquilidad y por consecuencia la felicidad de poder disfrutar el espacio donde toca en suerte vivir.
Esta forma de pensar tal vez implique una verdad mas elocuente, el ser humano esta lejos del paraíso simplemente porque aún precisa demasiadas cosas para llegar a el. El camino a la paz interior siempre está balizado por lo caro que somos capaces de dejar de lado y de lo valioso, nunca pesado, que somos capaces de portar con nosotros. 

El camino hacia ese paraíso, en definitiva, es el constante andar por la vida con lo poco que deberíamos siempre caminar: sentimientos sinceros, acciones cotidianas, palabras sentidas y ese tejidos de vivencias que hilamos con esas personas que son las importantes, vitales y deseadas por nosotros.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Entrada destacada

Deseos 2020

Este año es bisiesto. Como cada 4 años, dirán, pero esta vez lo noté. Un día más, un año diferente. Una ilusión de creer que lo excepcio...