Pero es el deseo lo que hace que la vida sexual sea una forma constante de descubrir más caminos para que nuestra esencia de seres eróticos se expanda inexorablemente. Es más, diría que lo único que puede mantener una relación sexual intensa durante un periodo largo es el deseo como forma de saber que ese cuerpo de esa persona que está en ese momento contigo sea ideal para recorrerlo con el gozo de hacerlo.
Es el deseo que empuja a imaginar cómo real lo que podría
parecer imposible. Es el deseo que se anima a fantasear y, con ello, cultivar
el gozo, por más que sea sexo simple. Es el deseo quien permite que alguien
pueda ocupar el tiempo para besar, acariciar y volver a hacerlo sin prisa y sin
pausa. No es la excitación. Aunque, esperemos que la excitación aparezca todo
lo necesario para poder hacer que la respuesta sexual sea óptima, sabiendo que
la respuesta incluye la excitación y otras cosas.
Por ello si quieres una vida sexual plena, cultiva tu deseo siempre. La
respuesta sexual no será un problema, pues aun cuando pueda haber algún
inconveniente relacionada con ella, de cualquier tipo, tendrás más recursos
para resolverlo, superarlos y siempre en el camino disfrutar el gozo de saberte
capaz de orgasmear siempre. Así que nos excitemos todo lo que queramos, montados sobre el deseo, así, seguramente, tendremos "más sexo del bueno".
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