Algunos dicen que en realidad nada cambia. Es otro día. Un día como el
de ayer y por más que nuestra calendario sea nuevo no hay otra cosa. Sin
embargo somos seres humanos. Es decir, parte de nuestra realidad la vamos
construyendo desde nuestra percepción y desde nuestra forma de pensar/sentir
las cosas que nos pasan. De un modo u otro, al pensar que algo nuevo se viene,
nos damos una oportunidad seria, concreta, real de permitirnos mejorar lo que
nos falta, potenciar lo que tenemos, eliminar lo que nos molesta y dejarnos
bendecir por la vida.
Quizás, lo de siempre, el año que pasó tuvo todas las sensaciones
posibles. Así es la vida. Con un poco de todo, viviendo un poco de ello y de
aquello. Inespecífico puede parecer pero cada uno sabe que poner en cada uno de
esos compartimentos. Un año que se termina nos ha hecho pasar, seguramente, por
las pocas emociones que el ser humano puede tener (siete u ocho tipos dicen los
especialistas). En mayor o menor grado hemos pasado por casi todas, casi todos.
Quizás nos hayamos estancado en alguna de ellas durante una parte más importante
del año (felicidad o angustia, por ejemplo) o quizás una nos marco más por lo
vivido, aunque haya sido muy puntual lo acaecido (rabia, por ejemplo).
Ojalá, este 2012, venga acompañado con lo bueno que tuvimos, con lo
que aún deseamos, con el reencuentro, con el perdón que todos necesitamos, con
las gracias que nos merecemos y con la simple alegría de poder compartir con quienes
amamos, necesitamos, deseamos y confiamos. Con esas personas que juramos,
alguna vez y que en ocasiones no respetamos, considerar importantes o con las otras, esas que nos esperan a la
vuelta de la esquina.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario