domingo, enero 01, 2012

Año nuevo



Algunos dicen que en realidad nada cambia. Es otro día. Un día como el de ayer y por más que nuestra calendario sea nuevo no hay otra cosa. Sin embargo somos seres humanos. Es decir, parte de nuestra realidad la vamos construyendo desde nuestra percepción y desde nuestra forma de pensar/sentir las cosas que nos pasan. De un modo u otro, al pensar que algo nuevo se viene, nos damos una oportunidad seria, concreta, real de permitirnos mejorar lo que nos falta, potenciar lo que tenemos, eliminar lo que nos molesta y dejarnos bendecir por la vida.
Quizás, lo de siempre, el año que pasó tuvo todas las sensaciones posibles. Así es la vida. Con un poco de todo, viviendo un poco de ello y de aquello. Inespecífico puede parecer pero cada uno sabe que poner en cada uno de esos compartimentos. Un año que se termina nos ha hecho pasar, seguramente, por las pocas emociones que el ser humano puede tener (siete u ocho tipos dicen los especialistas). En mayor o menor grado hemos pasado por casi todas, casi todos. Quizás nos hayamos estancado en alguna de ellas durante una parte más importante del año (felicidad o angustia, por ejemplo) o quizás una nos marco más por lo vivido, aunque haya sido muy puntual lo acaecido (rabia, por ejemplo).
Un comienzo de ciclo siempre es un buen momento para pensar en la realidad que el ser humano tiene: un presente para reír y llorar (insisto, como los extremos de las manifestaciones humanas, no las únicas sino las que incluyen el resto). El pasado, sigue siendo un presente que se ha ido y que es parte de nuestro lastre, o raíces, o estelas en el mar o lo que representa; el futuro, seguirá siendo ese presente que no llegó, que seguirá siendo ese horizonte que se dibuja delante y que está tejido de una posible tormenta en el mar, de un posible arcoíris. De esas cosas que parecen que se acercan pero que están allá, donde se cuelan las utopías.
Ojalá, este 2012, venga acompañado con lo bueno que tuvimos, con lo que aún deseamos, con el reencuentro, con el perdón que todos necesitamos, con las gracias que nos merecemos y con la simple alegría de poder compartir con quienes amamos, necesitamos, deseamos y confiamos. Con esas personas que juramos, alguna vez y que en ocasiones no respetamos, considerar importantes o con las otras, esas que nos esperan a la vuelta de la esquina. 

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